viernes, 29 de diciembre de 2006

La casa por el tejado




Ahora sí,
parece que ya empiezo a entender,
las cosas importantes aquí
son las que están detrás de la piel.
Y todo lo demás
empieza donde acaban mis pies,
después de mucho tiempo aprendí
que hay cosas que mejor no aprender.

El colegio poco me enseñó,
si es por esos libros nunca aprendo:
a coger el cielo con las manos,
a reír y a llorar lo que te canto,
a coser mi alma rota,
a perder el miedo a quedar como un idiota,
y a empezar la casa por el tejado,
a poder dormir cuando tú no estás a mi lado;
menos mal que fuí un poco granuja,
todo lo que sé me lo enseñó una bruja.

Ruinas,
¿no ves que por dentro estoy en ruinas?
Mi cigarro va quemando el tiempo,
tiempo que se convirtió en cenizas.
Raro,
no digo diferente digo raro,
ya no sé si el mundo está al revés
o soy yo el que está cabeza abajo.

El colegio poco me enseñó,
si es por el maestro nunca aprendo:
a coger el cielo con las manos,
a reír y a llorar lo que te canto,
a coser mi alma rota,
a perder el miedo a quedar como un idiota,
y a empezar la casa por el tejado,
a poder dormir cuando tú no estás a mi lado;
menos mal que fuí un poco granuja,
todo lo que sé me lo enseñó una bruja.


Fito & Fitipaldis

Una noche perfecta

Desde que me planteé venirme a vivir aquí tuve la fantasía de tener una noche como ésta.

Una calma absoluta, una temperatura ideal, un viento suave que ayuda a mantenerse confortable aún cerca del fuego, sin resultar molesto.
Una botella de whisky escocés sin abrir, cigarrillos suficientes para fumar sin la preocupación de que se acaben a medio camino.
Mi hijo jugando en el jardín completamente concentrado en su pelota y el aro de basquet.
El fuego de la parrilla encendido, con carne y un par de morcillas asándose sin apuro alguno.
El jardín en penumbras, el cielo estrellado con algunas nubes; quizá mañana llueva, pero hoy no.
El barrio en silencio, solo el ruido de los árboles y algunos grillos, el sonido de la pelota rebotando y el chisporroteo de las ramas encendiéndose.

Ni siquiera sentí la necesidad de poner música, cosa por demás atípica en mí.
Apuré una parte de la cena para que el enano no se durmiera sin comer, cenó y se durmió en 2 minutos.
Me quedé en silencio tirado en la reposera casi completamente reclinada, con todo el tiempo del mundo para pensar.
Parece que se pudiera respirar más aire de lo normal, parece que los pulmones pudieran inflarse más que nunca.

No sé cuántas veces había soñado con una noche así, perfecta, y hasta hoy por una razón u otra nunca había logrado concretarla.
Pero la mente es difícil de sobornar, nunca parece darse por conforme.
He pasado pensando que mi noche perfecta ya no es lo que yo imaginaba, falta algo más.
Las exigencias cambiaron, no alcanza con la paz, el viento, las estrellas y el ruido del fuego.

Sería perfecta si estuviera ella aquí charlando conmigo.
No necesito ninguna compañía, no me siento sólo, ni deprimido, ni ansioso ni nada. Simplemente quiero estar con ella.
Eso transforma mi nueva noche perfecta en algo inalcanzable.
Ella no está aquí, quizás esté a centenares de kilómetros teniendo su propia noche perfecta ahora.
Cómo me gustaría creer que no, que esa noche sólo sería posible conmigo.
Quizás esta noche sería casi perfecta si yo al menos creyera en eso.

miércoles, 27 de diciembre de 2006

Tan joven y tan viejo

Hace unos días le ví por la ventana mientras él bajaba de su bicicleta con dificultad.
La perra comenzó con el escándalo de rigor en éstos casos; alguien había osado pisar nuestro césped y comenzaba a acercarse a la casa golpeando las manos.
Salí a averiguar qué necesitaba aquél tipo que yo nunca había visto, y lo encontré a medio camino de la entrada, completamente inmóvil mirando fijo al animal, seguramente sacando cuentas de cuán larga sería aquella cadena, que parecía ser lo único que impedía que Hortencia se lo merendara.
Si bien se trata de un acto muy creíble para los incautos, la realidad es que toda la ferocidad de mi perra acaba cuando el extraño se aproxima, pero nadie parece tener suficiente decisión para descubrirlo, y yo disfruto del espectáculo, especialmente cuando el recién llegado es algún acreedor.

Me aproximé saludándolo hasta quedar frente a él, cosa que pareció ayudarle a recobrar el habla.
Apenas abrió la boca entendí por qué bajar de la bicicleta había sido una tarea casi imposible, a juzgar por su aliento, aquél tipo venía de agotar las existencias de alcohol del balneario.

- Hola que tal, está tu papá ?, me dijo

Dudé unos segundos sobre qué responderle mientras él intentaba con discutible éxito mantener la vertical.

- Mi papá..., eehhh... Si buscás al dueño de casa soy yo, que precisás ?

El veterano comenzó a disculparse y a explicar qué necesitaba sin demasiada claridad, la frase 'vayamos al grano' le habría resultado con seguridad absolutamente críptica.
Cuando comprendí que tenía la cándida pretensión de que yo le diera dinero, seguramente para dar cuenta del vino de las localidades vecinas, lo despaché sin demasiadas vueltas, y me quedé viendo cómo volvía a montar en el vehículo y salía haciendo ochos.

Mientras volvía a entrar en la casa comencé a reírme sólo por aquella pregunta.. "está tu papá?"
Es más o menos habitual que la gente no adivine con demasiada exactitud mi edad, posiblemente mi apariencia no coincide exactamente con el estereotipo del padre de familia.
LLevo desde hace 20 años el pelo largo, uso vestimenta siempre informal y por períodos bastante caprichosos una barba que aparece y desaparece sin recibir nunca demasiada atención.
Mis empleos nunca han incluído la habitual exigencia de "buena presencia", y de hecho hace 10 años que trabajo en casa.
A eso puede sumarse alguna opinión que he recibido en varias ocasiones, sobre que físicamente he cambiado bastante poco en la última década, el clásico "estás igualito" que puede ser un halago o un insulto dependiendo de quien lo lance.

Pero bueno, con 39 años sobre las espaldas, ni en mis días de mayor optimismo aspiro a pasar por un adolescente.
Obviamente aquél tipo traía un pedo azul, y preguntó por mi padre como podría haber preguntado por el capitán de la nave.
Entonces recordé otro episodio ocurrido a pocas semanas de haber llegado aquí.

Estaba recuperando algo de peso, pero en los lugares equivocados, los quilos recién llegados parecían empeñarse en ir todos a la panza, así que decidí que debía hacer algo de ejercicio.
Salía cada mañana en bicicleta siguiendo un circuito que constaba de un par de vueltas al balneario a un ritmo razonablemente exigente, con una pausa de 10 minutos para darle a mis pulmones de fumador empedernido un descanso, y de paso encender un cigarrillo.
Me detenía cada mañana, siempre a la misma hora en un estacionamiento sobre la playa, y me quedaba allí escuchando el walkman, fumando y mirando el mar, hasta recomenzar el pedaleo.

Una mañana de ésas siento que alguien me habla desde atrás, y al darme vuelta veo a una muchacha que venía subiendo desde un costado, acompañada por otra que la seguía unos metros más atrás.
Me miraban como esperando alguna respuesta a una pregunta que mi walkman había escondido.

- Qué ?, dije mientras me sacaba los auriculares
- que si tenés hora
- ahh, si, once menos cuarto
- gracias
- por nada

Me di vuelta y continué mirando el mar, volviendo a mi música cuando vuelven a hablarme...

- como estás ?

Aquello ya parecía un intento de charla, así que puse más atención en mi interlocutora.
Venía caminando entre sonrisitas con su amiga, con ese paso encantador que tienen las jovencitas cuando comienzan a ensayar los seductores movimientos que pocos años después harán que los tipos tiremos humo por las orejas.

- bien, gracias, y vos ?
- bien, te molesta si me siento ?
- no, dale

Se sentó a mi lado, y junto a ella su amiga.
Eran ambas a todas luces muy jóvenes, les calculé la edad de mi sobrino mayor, año más año menos, unos 15.

- sos de acá ?
- no, llegué hace poco -respondí- estoy desde principio de mes
- de donde sos ?
- Montevideo, y vos ?
- naaa, yo soy de acá, y que estás haciendo ?
- descansando un poco y vos ?
- faltó una profe y nos vinimos a tomar sol, siempre venís a ésta hora ?
- si...

La charla era tranquila, con pausas para mirar hacia la playa, pero cada vez que giraba la cabeza veía sus ojos clavados en mí de manera bastante insistente.
Tenía una cara muy simpática, y unos ojos claros realmente hermosos, 20 años atrás yo habría aullado en 5 idiomas.

- cómo te llamás ?
- Marcelo y ustedes ?

Me dijeron sus nombres, los que olvidé de manera casi simultánea a escucharlos, y continuaron aquél diálogo-interrogatorio, mientras se cruzaban miradas y sonrisas.
La conversación se alargaba ya demasiado, aún me faltaba la mitad del circuito y estaba acabando el segundo cigarrillo a causa de aquella demora, por lo que me disponía a despedirme, cuando ella decidió hacer la pregunta que despejaría sus dudas sobre por qué yo parecía ser inmune a sus encantos, cosa a la que sospecho no estaba muy acostumbrada...

- cuántos años tenés ?
- más de los que quisiera, le dije riéndome, era una piba realmente linda
- cuántos ?
- 38 y vos ?

Yo estaba preparado para ver su desconcierto, de no ser así habría pensado que detrás de mí acababa de aparecer el conde Drácula en persona.
Estoy convencido que interiormente comenzó a sacar cuentas sobre la edad de su papá, de su mamá, de esos ancianos que quizás eran hasta menores que yo, porque su expresión se transformó en una mueca de confusión, mientras decía...

- 38.., no parecés de 38, verdad fulanita ?, girando la cabeza muy rápido, buscando apoyo en la mirada de su amiga en una actitud que había abandonado repentinamente toda aquella seguridad del comienzo.

- y vos?, insistí, más por maldad que por interés.

- 17... en realidad cumplí 16, pero ya comencé a vivir mi año 17, no ?
- claro, dije conciliador, 17 era sin dudas muchísimo más que 16

Me despedí divertido con la situación y me fui pedaleando con el ego por las nubes, cuánto se habían pensado aquellas criaturas que tendría ?
Fueran cuales fueran sus cálculos no dejaban de ser muy benignos para con mi osamenta.

Algunos meses después me crucé con aquella niña en el supermercado.
Me miró seria, de reojo, como si no me conociera. Iba con una mujer que sospecho sería su madre, y que tal como yo había imaginado tendría aproximadamente mi edad.

La próxima vez quizás debería seguir el juego hasta sus últimas consecuencias..

- está tu papá ?
- no señor, mi papá nos abandonó, y mi mamá no me deja hablar con extraños...

martes, 26 de diciembre de 2006

Nos sobran los motivos (fragmento)


Este adiós no maquilla un hasta luego,
éste nunca no esconde un ojalá,
éstas cenizas no juegan con fuego,
éste ciego no mira para atrás.

Este notario firma lo que escribo,
ésta letra no la protestaré,
ahórrate el acuse de recibo,
éstas vísperas son las de después.

A éste ruido tan huérfano de padre
no voy a permitirle que taladre
un corazón podrido de latir.
Este pez ya no muere por tu boca,
éste loco se va con otra loca,
éstos ojos no lloran más por tí.



Joaquín Sabina

lunes, 25 de diciembre de 2006

Una diarrea de felicidad

- ooohh flaco, como andás !!!

- hooola, como andaaás ? (qué hace ésta acá ???)

- que alegría verte !

- (si pudiera sentir la mitad de eso...)

- no sabía bien cuál era la casa y le pregunté a un vecino, "un muchacho muy alto que hace poco se mudó por acá sabe donde vive ?"

- ahhh jejej, claro (pueblucho de mierda, que el resto son todos enanos ?)

- ... y me dijo: "sí, acá al lado"

- (que hijo de puta!, ni me saluda y viene a abrir el hocico justamente hoy) ahhh, sí claro, el señor de la casa de al lado...

- Hacía rato andaba dando vueltas buscando la casa...

- si ? (no te encontrás el ombligo y tenías que encontrar la maldita casa)

- porque Katty me dijo, que era la calle 12 ...

- (Katty! la muy desgraciada !) Katty !, como anda, bien ?

- bien, bien, y me dijo la esquina pero me olvidé, jojojo

- jaja, y bueno.., pero acá estás finalmente... (dónde habré dejado el hacha ?)

- sí, por suerte..., ay que perro más divinooo !!

- sí, se llama Hortencia, cuidado no te acerques que no es muy sociable (si tan sólo se soltara la cadena)

- y que estabas haciendo ? ibas a salir ?

- noo, para nada (iba a hacer una puta siesta), vení, pasá...

- ay, pero que linda caaassaaaa !

- gracias (por qué no le dije que estaba saliendo para Tailandia? damn!)

- pero che, estás bárbaro acá noooo ?

- seee, no está mal, todavía adaptándome (si digo que me atacó podría argumentar defensa propia...)

- y qué lindo fondo !, la de asados que te estarás haciendo, nooo?

- jejeje, sí, algunos sí (...o simular un accidente, el hacha tiene que haber quedado por acá...)

- qué bien cheee, que alegría me da verte tan repuesto.

- si, ando mejor por suerte, gracias.
Querés tomar algo ? (cicuta, ácido nítrico), coca cola, un café ?

- no, nada gracias, ahora pasaba dos minutos...

- (Dios existe! Dios existe!)

- cualquier cosa un día de éstos paso con más tiempo y nos despachamos a gusto, igual alquilé una casita acá cerca por todo el mes..

- ah si ? ... que suerte (confirmado, existe y es un sádico)

- Bueno, ya me voy volando, que tengo que hacer una cantidad de cosas...

- (suicidarte podría ser la primera?)

- ... pero me quedo tranquila que ya sé dónde estás.
Podríamos juntarnos ésta semana así me contás cómo van tus cositas.

- claro que sí, cualquier cosa me llamás y combinamos, ok? (total no tiene mi número...)

- Me parece fenomenal, dame tu número y mañana mismo te estoy llamando !

- (soy un retardado) 2-8..., te acordarás ?

- siii, es fácil, y si no paso por acá otra vez y listo, ahora ya sé venir, jijiji.

- ahh jejeje, sí claro qué bobo, cualquier cosa pasás de nuevo (alea jacta est)

- Bueno, ahora sí me voy, no sabés la alegría que me da haberte encontradooo!

- Bueno, gracias, igualmente (estoy tan feliz que voy a reventar)

- Además verte así, tan repuesto...

- (eso no lo dijo ya?) gracias

- porque estabas taaan delgado, ahora estás más gordo, no?

- (no que ya se iba?, la reputisima madre...) sí, había bajado 10 kilos pero ya los recuperé.

- y claro, acá con ésta tranquilidad es ideal, que lugar mas diviiiino

- y si... (fue divino mientras duró, repetiremos toda la puta charla?)

- Bueno, ahora sí, hasta mañana, te llamo eeeh?

- ok, bueno, saludos a tu gente (no pretenderá que le dé otro beso..)
Te acordás como irte no ? jejeje

- ay que malo! jajaja, tampoco es tan difícil, chao

- chau (tiene que ser una pesadilla, ya estaré haciendo la siesta?)

Acabo de llegar




Qué te voy a decir
si yo acabo de llegar,
si ésto es como el mar,
quién conoce alguna esquina?
Dejadme nacer
que me tengo que inventar,
para hacerme pez
empecé por las espinas.

Nunca lo escribí en un papel
y nunca lo ha cantado mi voz,
y tú ahora me preguntas qué hacer.
Y yo, que siempre voy detrás del error,
que canto a lo que nunca tendré,
al beso que ella nunca me dió.
Dime tú qué puede saber
alguien que ha pasado la vida
buscando la melodía.

Qué te voy a decir
si yo acabo de llegar,
si ésto es como el mar,
quién conoce alguna esquina?
Dejadme nacer
que me tengo que inventar,
para hacerme pez
empecé por las espinas.


La vida es algo que hay que morder
y en cada boca tiene un sabor,
tus huesos no los tapa mi piel,
por eso siempre digo que no,
perdona tengo cosas que hacer,
que aún me queda media vida
para encontrar la melodía.

Qué te voy a decir
si yo acabo de llegar,
si ésto es como el mar,
quién conoce alguna esquina?
Dejadme nacer
que me tengo que inventar,
para hacerme pez
empecé por las espinas.


Fito & Fitipaldis

sábado, 23 de diciembre de 2006

El enano II

Había cumplido hacía menos de un mes los 7 años.

Vivíamos en un apartamento de algo más de 60 metros cuadrados frente al zoo, que era el paseo obligado de cada fin de semana desde que tenía algo más de un año de edad.
Se sabía de memoria la ubicación de cada animal, aunque parecía tener preferencia por las cabritas, las llamas y los patos, y es que los veíamos desde las ventanas de nuestro sexto piso y conocíamos antes que nadie a las crías recién nacidas.
Su otro paseo predilecto era la placita.
Esta quedaba casi frente a su escuela, y cada vez que pasábamos a la salida pedía para dedicar unos minutos a hamacarse y correr palomas. Yo pocas veces accedía.

Hacía algunos meses que le veía poco y mal.
Su madre y yo luchábamos sin éxito alguno contra el cáncer que la estaba matando.
No era un ambiente propicio para un niño pequeño pasar el día entre emergencias médicas, corridas de madrugada, charlas sobre posibilidades de sobrevida, entradas y salidas del hospital y adultos llorando a escondidas de impotencia.
Así, con afán de mantenerlo en un ambiente lo más sano posible, lo enviaba a lo de mi hermano, fuera de la ciudad, donde con sus primos llevaba una vida que disimulaba la poca atención que recibía en casa y lo mantenía 'a resguardo' de escenas que pudieran impactarle demasiado.
Luego volvía y pasaba un par de semanas yendo a la escuela, a veces conmigo, a veces con la abuela, dependiendo de quien estuviera 'disponible', procurando que no perdiera el año escolar.

Aquellas 7 cuadras de casa a la escuela eran los momentos que teníamos juntos en el día con relativa ilusión de calma, y entre charlas sobre Los Padrinos Mágicos, los deberes o algunas carreras 'hasta la esquina' yo intercalaba información que fuera acercándolo a una realidad bastante difícil de explicarle.
Que mamá está enferma, que es muy difícil que se cure, que está más enferma, que los doctores quieren cuidarla otra vez en el hospital; con cuentagotas intentaba prepararlo para el momento que yo sabía tan inevitable como cercano.
Yo estaba convencido que de alguna manera él iba asumiendo que algo iba muy mal, de hecho aparentaba estar cada vez más distante de su madre, casi no preguntaba por ella pese a ser inseparables meses atrás. Pero sabía también que era complicado desterrar esa idea de que la muerte era un contratiempo donde uno perdía algunos puntos y volvía a comenzar como en un videojuego.

El día de la primavera ella finalmente dejó de sufrir.
Debo reconocer con cierta vergüenza que de alguna forma la envidié.
Cuando logré volver a pensar comencé a juntar todo el valor que me fue posible para hablar con él.
Al verlo, unas horas más tarde, le invité a salir, y entre promesas de ir hasta el Shopping Center a comer una hamburguesa, tomar un helado y comprar unos juegos para la PlayStation fuimos caminando hasta aquella placita que nos quedaba a medio camino.
El calor era agobiante, más para esa época del año.
Yo buscaba la mejor forma de mantener la compostura y no llorar antes de tiempo, no hasta poder decirle...

Compramos un par de refrescos y cruzamos a sentarnos en el césped, mirando hacia las hamacas.
- ¿Puedo ir?, me preguntó parándose delante de mí con la botella de Fanta en la mano.
- No enano, después, ahora quiero hablar contigo..

Me escuchó de pie, mirándome muy fijo, con unos ojos enormes, cada vez más redondos a medida que le hablaba tratando de no ser más brutal de lo que la verdad era.
Esa mirada me persiguió durante meses, y dudo que pueda olvidarla alguna vez.
Pensé que lloraría o gritaría como yo quería hacerlo, pero no lo hizo.

Cuando acabé, todavía mirándome fijo y muy serio me dijo:
- ya puedo ir ?
- sí enano, andá.

Fue hasta una hamaca, subió y se miró los pies unos segundos mientras pateaba la tierra.
Luego bajó y comenzó a correr por la plaza, a toda velocidad.
Calculo que lo habrá hecho durante unos 5 minutos, hasta que no pudo correr más; entonces vino caminando despacio, con paso cansado y preguntó:
- papá, vamos a tomar un helado?
- sí enano, vamos

La mujer ideal

Ellas II


- Así que anda buscando pareja?

- Podría decirse que sí, quizás no exactamente buscando, pero sí con ganas de encontrar.

- Y dígame, cuál es el tipo de mujer que le gusta ?

- Bueno... no sabría decirlo con precisión, pero buscando algún factor común entre las mujeres con que he estado, podría decir que me gustan inteligentes por ejemplo.

- Ah si ? inteligentes... todas ellas han sido inteligentes ?

- Sí, todas, bueno..., casi..., excepto una quizás...
En realidad ahora que recuerdo hubo una rematadamente estúpida, pero duramos casi nada...
Me animaría a decir que sí, con todas las que tuve relaciones duraderas eran inteligentes.

- Ajá, pero entonces... si eran inteligentes, por qué lo escogieron a usted?
Es usted inteligente ?

- Obviamente sí !
Bueno... no soy Einstein pero vamos... para el promedio me defiendo bastante bien.

- Se defiende bastante bien o es inteligente ?

- Ambas... creo

- Ok, así que si son inteligentes a usted le gustan.

- Sí.

Bueno, no...
En realidad sí pero no alcanza solo con eso.. jeje

- jeje ?

- Quiero decir... deben ser inteligentes, pero no solamente inteligentes, debe haber algo más, no sé si me interpreta.

- Creo que sí, entonces, que otras cosas además de la inteligencia le atraen a usted de las mujeres ?

- Uff, muchas.....
Esteee.....
La sensibilidad, deben ser personas sensibles.

- Sensibles en que sentido ? que lloren a menudo ?

- Nooo, no no no, me refiero a sensibles.
No que lloren por cualquier pavada, pero sí que sean capaces de conmoverse, que no sean indiferentes, me explico ?

- Posiblemente.
O sea que usted se considera un tipo sensible también ?

- Estamos hablando de las minas o de mí ? sí, soy sensible si.

- Muy sensible ?

- No.....yo que sé, sensible normal, no la compliquemos..., soy un tipo bastante sensible.

-Bastante sensible...

- Bueno, si, bastante sensible, no seré la mar de sensibilidad pero tampoco un monstruo, de chico lloré viendo Bambi...

- No le gustó ?

- No te pases de listo, lloré porque me conmovió, ok ?

- Bien.
Inteligentes y sensibles.

- Sep

- Algo más ?

- Sí, claro

- Qué más ?

- Simpáticas, tienen que ser simpáticas, me gustan simpáticas.

- Simpáticas... bien.
Y usted es simpático ?

- Sí querido, sí soy simpático, que no ves ?
Si no fuera simpático ya te había roto la cara no te parece ?

- Si usted dice...
Resumiendo entonces, inteligentes, sensibles y simpáticas, es todo ?

- Claro que no !
También dulces, con sentido del humor, educadas...

- Como usted, claro...

- Sos gil o te hacés ?

- Disculpe

- Y tienen que ser atractivas, muy atractivas.
Porque fíjese que si no me gustan... seríamos amigos nomás, no?

- Entonces también atractivas, a que llama atractivas ?

- Que estén buenas, que hay que explicar ?

- Usted se refiere a que sean bonitas...

- Sí, de que agujero saliste?, que estén buenas, buen cuerpo, linda cara, lindos ojos, un buen par de piernas, sexys...

- Y sus relaciones pasadas eran todo eso ?

- Sí.
Bueno, algunas tenían más de ésto o de aquello, pero podría decirse que sí.

- Usted se considera un tipo atractivo ?
Porque parece tener muchas pretensiones...

- Y yo que sé, mal no me ha ido...
No, o sea, no soy Brad Pitt, pero bueno, usted tampoco.

- Pero yo no soy tan quisquilloso.

- Peor para usted.
Tengo claro que no soy un adonis, pero si lo fuera no estaría acá perdiendo el tiempo con usted...

- Está bien, no se enoje.
Lo que ocurre es que usted me describe una mujer que debe ser muy atractiva físicamente, inteligente, sensible, simpática, educada, y usted, para serle franco, es bastante feo, no parece demasiado brillante, es grosero, antipático y bastante mal educado...
Como piensa que una mujer así podría reparar en usted ?

- Bueno... es que usted está olvidando un detalle importante

- Sí ?, cuál ?

- Nunca dije que ella debía tener buen gusto.

El enano


viernes, 22 de diciembre de 2006

La Mexicana

Tenía por entonces 17 años, y cursando bachillerato de Arquitectura la conocí.
Ella era algo más de un año mayor, rubia, bastante atractiva, y mucho más baja que yo, cosa no demasiado extraña ya que me acercaba a toda velocidad al metro noventa, detalle que me acomplejaba bastante.

Mi conocimiento del mundo era escaso, y de las mujeres nulo.
Ella tenía una experiencia bastante considerable, y una actitud que volvía locos a todos los varones de mi clase, incluyendo a un par de profesores.
Su personalidad, muy extrovertida, y demasiado avasallante para mi gusto, me dejaba posiblemente como el único ejemplar de sexo masculino que prefería no tenerla cerca.
Sencillamente no la soportaba, posiblemente debido a mi carácter introvertido me ponía a la defensiva cada vez que cruzábamos palabra.

A su encantos físicos sumaba una forma de hablar 'diferente' (de la cual abusaba, ciertamente), por haber vivido la mayor parte de su vida en México debido al exilio sufrido por su familia.

A fin de año, para mi asombro, me sugirió la posibilidad de preparar juntos los exámenes, a lo que accedí con poco entusiasmo; había asumido que mi antipatía hacia ella era correspondida.
Yo estaba platónicamente enamorado de otra compañera a la que no sabía cómo encarar, y los exámenes podían ser la excusa.

Mi familia se iba de veraneo a Atlántida, y yo quedaba en Montevideo, solo en el apartamento, y en ése ambiente comenzamos a estudiar la 'mexicana' y yo.
Pronto las horas de estudio fueron disminuyendo, y las charlas sobre otros temas se hicieron cada vez más asiduas y extensas.
En algún momento tomé conciencia de que aquella mujer comenzaba a gustarme.
Entonces apareció Guille...

Era casi tan alto como yo pero más ancho, jugador de basquet, dueño de una fuerte personalidad, y una locuacidad envidiable.
A esas características sumaba un discurso fuertemente politizado, que en aquellos días post-dictadura militar, eran una herramienta inmejorable para ocupar el centro de atención de todas las charlas.
Pues bien, Guille decidió que estudiaría con nosotros, aunque yo sabía perfectamente que la estudiaría a ella.
Recuerdo haber pensado que hasta allí llegaban mis recién nacidas pretenciones de galán.

Pero estaba equivocado, ella ya había decidido que curso tomarían las cosas, y lo que pensara Guille (o yo) carecía de importancia.
Comenzó a llegar antes de la hora pactada, o a quedarse hasta después que Guille tuviera que irse (pese a que éste era de una tenacidad digna de respeto).
Pero claro, la mayor parte del tiempo transcurría de a tres, en una mesa, estudiando de a ratos, charlando siempre, y con mi antagonista acaparando el uso de la palabra de manera sistemática.
Era prácticamente imposible hacerle callar, e iniciar alguna especie de debate sobre sus puntos de vista habría sido someterse a una paliza dialéctica segura.

Siendo mero espectador de uno de aquellos frecuentes monólogos pletóricos de fervor revolucionario que solía pronunciar nuestro amigo, siento que me tocan por debajo de la mesa.
Al mirarla, ví que ella alternaba miradas al concienzudo orador con miradas de reojo hacia mí, sonriéndome con complicidad, mientras con su pie me acariciaba la pierna, situación que se prolongó durante largo rato.
Finalmente decidí hacer lo mismo, y mientras mi pie buscaba sus piernas y luego comenzaba aquel agradable contacto, mi mente buscaba la mejor forma de silenciar a Guille y hacer que se fuera.
Pero no fue necesario...

Llevaba yo algunos minutos en aquello, cuando él detuvo abruptamente su charla, me miró con una mezcla de fastidio y burla, y con voz forzadamente tranquila me dijo: "me tenés podrido..., podrías dejar de acariciarme?"



La Vida es más compleja de lo que parece




El velo semitransparente del desasosiego
un día se vino a instalar entre el mundo y mis ojos
Yo estaba empeñado en no ver lo que ví, pero a veces
la vida es más compleja de lo que parece.

Pensaste que me iba a quebrar y subiste tu apuesta,
me hiciste sentir el sabor de mi propia cocina.
Volví a creer que se tiene lo que se merece,
la vida es más compleja de lo que parece.

Todas las versiones encuentran sitio en mi mesa.
Todas tus canciones por una sola certeza.

No quiero que lleves de mi nada que no te marque.
El tiempo dirá si al final nos valió lo dolido.
Perderme, por lo que yo ví, te rejuvenece,
la vida es más compleja de lo que parece.

Mejor o peor, cada cual seguirá su camino,
Cuánto te quise, quizás, seguirás sin saberlo.
Lo que dolería por siempre ya se desvanece,
la vida es más compleja de lo que parece.


Jorge Drexler

domingo, 17 de diciembre de 2006

Crímenes Perfectos

AnkhEn 1996, y en Egipto, me enteré de qué cosa era un Ankh.
Nos dirigíamos al Gran Bazar de El Cairo en excursión con la intención de agenciarnos algunos souvenirs con los que al regreso impresionar a la familia, mientras el guía nos describía algunos objetos que encontraríamos y su significado, y nos adoctrinaba sobre la mejor forma de conseguir buenos precios.

Perfectamente conciente de mi absoluta incapacidad para poder regatear con éxito absolutamente nada, escuché con poco interés, mientras miraba por la ventanilla, cómo aquel tipo dedicaba parte de su didáctica charla a la "llave de la vida".
Media hora después me veía extendiéndole a un vendedor 10 dólares por un par de aquellas crucecitas de plata por el mero hecho de poder pagarlas, y por cierto, sin haber intentado conseguir un precio mejor pese a aquellos 'útiles' consejos del guía.
No tenía muy claro a quién regalaría éstas "llaves de la vida", quizás una a cada una de mis primas; al llegar resolvería.

Al regreso olvidé regalarlas a alguna persona (o quizás no lo olvidé), y allí quedaron unos meses, pasando de un cajón a otro de mi dormitorio, y de una casa a otra luego.

Volvieron a aparecer unos años después.
Yo ya me había casado hacía algún tiempo, pero tanto ella como yo conservábamos pedazos de nuestras vidas anteriores desconocidos para el otro, algunos de ellos en forma de objetos guardados en cajitas de esta o aquella mitad del ropero.
Y en una limpieza, de esta mitad del ropero, saltaron los Ankh junto con los recuerdos de aquel viaje, siempre mencionado con extrema cautela por haber sido hecho con mi anterior pareja, y la pareja anterior siempre es un tema jodido, donde cualquier asomo de nostalgia asociado a ella puede acabar en batalla campal.

Se los mostré mientras relataba el significado que tenían aquellas cruces tan particulares, y sobre todo como habían llegado a manos de un ateo redomado como yo.
Nos habíamos casado sin iglesia, ni compromiso, ni alianzas, ni nada, simplemente nos casamos.
Y al verlas ella propuso usarlas a modo de unas alianzas que solo nosotros dos reconoceríamos como tales, "ya que son dos, y son idénticas"....

Así aquellos souvenirs se transformaron en un símbolo de unión entre nosotros; o al menos eso debían ser para dos personas no demasiado afectas a ningún sentimiento místico.
Nos las quitábamos para dormir porque pinchaban, en especial si la noche era agitada, y finalmente con el tiempo ambas volvieron de manera casi definitiva a un cajón, esta vez separadas, una a cada lado de la cama.

Pasaron tiempos buenos y luego malos.
Un día estando ella muy enferma, mientras buscaba ropa que no le quedara demasiado grande a su menguada talla, se encontró con su Ankh, y colgándoselo del cuello me dijo.. "por qué no usás el tuyo?".
Yo creí entender el significado de aquella pregunta, y volví a usarlo a partir de entonces todo el tiempo, quitándomelo únicamente para dormir, y sólo a veces, ya que las noches ya no eran demasiado agitadas.

Fue el único objeto que decidí conservar en recuerdo a ella, mi mitad de aquel símbolo de unión, el único objeto realmente importante que me acompañó cuando cambié de casa y de ciudad para poder seguir viviendo sin ella, cosa que aún intento.

Sentiste alguna vez lo que es
tener el corazón roto,
sentiste a los asuntos pendientes volver
hasta volverte muy loco...

Hace muchísimo calor hoy, así que salí a sentarme al jardín a tomar un whisky, mirar la noche, fumar sin parar, y escuchar "El Regreso", de Calamaro.... y entonces recordé aquel Ankh, el mismo que diez días después de mudarme a esta casa me robaron por olvidarlo en la mesa de luz, por no llevarlo puesto por única vez aquel día en que salí apurado.
Rompieron dos rejas y un vidrio de mi recién estrenada nueva casa para llevarse únicamente dos objetos, uno de ellos el irremplazable Ankh.

Sin saber por qué justamente hoy ese recuerdo me salta a la cabeza cada pocos minutos, dejé el whisky en el piso y entré a escribir ésto a pesar del calor, y es que Calamaro no me deja tranquilo...

si resulta que sí,
si podrás entender
lo que me pasa a mi ésta noche,
ella no va a volver
y la pena me empieza a crecer
adentro,
la moneda cayó por el lado de la soledad
y el dolor.

Ya puedo volver a por mi whisky allá afuera, a tratar de convencerme una vez más que no se trataba más que de un objeto de 5 dólares, de un souvenir barato para turistas que compré hace más de 10 años.
O mejor aún, pensar en cualquier otra cosa.
El calor es insoportable, un poco de lluvia no vendría mal.

Vivir sinmigo

Vaya ésto a modo de introducción, una especie de acá empieza ésta cosa.
Cuál es el sentido de éste blog ?
Ninguno.
Alt +F4 y la ventanita se cierra, éste es otro blog sin sentido, y ya hay demasiados, para que perder el tiempo?
No habrá discos piratas, ni warez, ni tips para optimizar tu pc al 150%, ni literatura, ni política, ni religión, no habrán maldiciones contra Microsoft, ni publicaré la receta de la pizza de la abuela.
No habrá nada de interés... más que para mí.

Para qué entonces dedicar tiempo a mantener un blog?
No sé, simplemente porque puedo hacerlo y eso ya es bastante.
Porque me da la gana, porque aporrear el teclado un rato haciendo algo que no tenga algún cometido específico quizás me resulte gratificante de alguna manera, y si no es así corta vida tendrá.

La verdad es que quien lea ésto tiene una ventaja que yo no tengo, y que hasta ahora quizás desconocía y debería disfrutar, y es que usted puede vivir sinmigo.