viernes, 1 de febrero de 2008

Plan recambio

Entregamos turistas usados y recibimos unos nuevitos.
Y está bien, los de enero ya habían descansado lo suficiente.
Ya habían conducido sus coches a 120 km/h por las callecitas de tierra, ya estacionaron sobre las veredas, ya se insultaron con otros turistas para definir quién ocuparía el único lugar disponible del estacionamiento del supermercado, ya llenaron la playa de envases descartables de plástico y bolsas de nylon, ya salieron a mover las panzas corriendo por la orilla del mar para sentirse deportistas por única vez en el año.
Ya cumplieron, y ahora... se van.

No es mi caso, lo mío es la web, pero muchos de mis vecinos esperan todo el año a que llegue la temporada de verano para ver a sus negocios florecer. El almacén, el bar, la veterinaria, todo está lleno de gente, y sus dueños felices.
Yo disfruto más los días como el de ayer.
Salí al atardecer en bicicleta, ya se podían ver algunos coches yéndose, y otros llenándose de bolsos, bicicletas y tablas de surf en las puertas de las casas para volver a la ciudad.
Se acabaron los alquileres y las licencias de enero y las golondrinas vuelan lejos.


Dije golondrinas por hacerme el poético, pero la poesía no es lo mío, ya sabíamos.
La verdad es que al menos al llegar si se parecen a algún pájaro, no será a golondrinas.
Hoy desde temprano comienzan a llegar los nuevos turistas, son días difíciles. Llegan con todo su estrés en los bolsos, con la ansiedad de empezar urgente a descansar, de empezar ya mismo a librarse de los apuros.
Los primeros días la visión es bastante espantosa, pululan los tipos blanquitos y apurados, que de a poco van poniéndose rosados.
Se llena de atletas playeros nuevamente, de señores y señoras que salen a estrenar atuendos deportivos sin uso, que pasarán al olvido apenas acaben las vacaciones.

Yo anteayer me he librado de mis molestos vecinos, que peleaban en el jardín todas las tardes, y ayer mientras disfrutaba del movimiento migratorio de éstas "aves" fui a la Mansa a ver el último atardecer de enero, un atardecer espectacular por cierto.
Hoy amaneció silencioso y muy caluroso, las chicharras están desde temprano pronosticando un día de temperatura alta.
Hoy no se puede faltar, llegan los nuevos a la playa, y hay que ir a recibirlos.




Vamos a acompañar con una musiquita que suene a veraniega, no importa realmente si lo es.
No había puesto nada de Ruben Rada hasta ahora, en más de un año de blog.
Ésta canción siempre se me hizo muy.. digamos que light, muy de verano, así que ahí va, Ay! Amor.
Ando tan indolente !, debe ser un mecanismo defensivo... o no, a quién le importa.