viernes 28 de diciembre de 2007

Un regreso

Bajé del ómnibus pocos minutos antes de las 5 am.
Vine durmiendo casi todo el trayecto, despertándome cuando el coche frenaba y la inercia me enviaba hacia adelante, o cuando el veterano gordo que venía a mi derecha se dormía y volcaba todo su peso sobre mí.
Yo le daba un empujón con la pierna y el brazo a la vez, y el tipo se despertaba y recobraba su posición por enésima vez, mascullando algo incomprensible que yo interpretaba como algo similar a unas disculpas.

La reunión había terminado pasadas las 2, y en pocos minutos estaba ya en la terminal de ómnibus.
Me dormí parado un par de veces recostado contra las ventanillas cerradas, mientras dejaba pasar casi hora y media de espera hasta que llegó el C4, que salió cerca de las 3:40.
Yo ya perdía las esperanzas de tener transporte hacia casa hasta las 6, o algo así.
Todavía no conozco bien los horarios de los ómnibus, menos aún los nocturnos, mis incursiones periódicas a la capital son una rutina relativamente reciente.

La reunión estuvo buena, la gente ya es conocida y el hecho de seguir concurriendo es consecuencia directa de que lo paso bien.
Creo que en ésta ocasión fuimos en mayor cantidad que en las anteriores, 13 si no me fallan los cálculos.

Poca gente por la calle, me costaba asimilar que se trataba de un día de mitad de la semana, noche de jueves.
Igualmente algo de movimiento había, también en la terminal.
Otros durmientes como yo, recostados contra las paredes o en los bancos, esperando por un transporte que da la sensación de tener menores frecuencias de las ideales.

No sé en que parte del trayecto se llenó el ómnibus, en la terminal subimos alrededor de 10, al despertar por primera vez ya estaba lleno, no sé por dónde íbamos.
Como es costumbre en los oídos la música del reproductor de mp3, con las mismas canciones de siempre.
Ya comienzo a aburrirme, debería cambiarlas, pero siempre pienso en eso a 5 minutos de salir de casa, o en el trayecto, nunca con tiempo suficiente para hacer efectivo el cambio.

Camino despacio las 4 cuadras que hay desde la parada a mi casa.
Hace calor, está nublado y todo brilla un poco como si hubiera llovido, y puede olerse la humedad en las hojas de las plantas.
Es una linda noche, cálida, y la calma es total.
La música la tengo baja, más de lo normal, y solamente se escuchan mis pasos en la calle de tierra, y despacito, una canción que va muy bien con la paz y oscuridad reinantes, la última antes de sacar las llaves y meterme a la casa.
Un napolitano, Pino Daniele,
I Got The Blues.

4 opinaron porque es gratis:

Dalma dijo...

Skyzo, peor la pasé yo porque el taxista me dió una charla de novela, se ve que andaba con ganas de hablar el hombre; de lo mas lindo :P

Estuvo buena la reunión, si

gabouy dijo...

De acuerdo, una vez más, me cague de la risa. Para la proxima hay que pedirle a blondie que lleve aquello de lo que tiene mucho en la casa.

A proposito, dejo el link al perfil de hardland en myspace. Tiembla bajofondo.

abrazo

Lapsus Lingua dijo...

Mi ómnibus pasó enseguida. Cerca de las tres estaba en casa.

Skyzo: A mi me da la misma pereza con respecto a los mp3. Hace meses tengo el botleg del Sobrino y a Mazoni allí.

Gabo: Hay que pedirle a Blondie. Y si alguien más posee y tiene ganas de compartir esos elementos también.

SkyZo dijo...

Dalma, los taxistas parlanchines son una plaga.
Aunque esa noche si daba con uno le roncaba en la cara tranquilamente.

Suerte que también pasaras bien en la reunión.

Gabo, a usted no se le escapa ningún detalle importante jajaja
Tiemble Bajofondo ! quién lo duda ?
Abrazo che.

Ana, le envidio la velocidad para conseguir transporte, yo literalmente me dormí parado.
Algún día me acordaré del mp3 6 horas antes y podré sentarme tranquilo a cambiar las canciones.
Algún dia... no hoy jejeje