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martes, 25 de diciembre de 2007

Casi en el aire

Sinmigo en el AireNo sé si acababan los ochentas o empezaban los noventas, pero por allí andaba, tendríamos 22 o 23 años.
Nos conocíamos desde hacía al menos 5 años, y éramos lo que quedaba de aquel grupo de 5 inseparables del liceo.
Nos unían básicamente unos gustos musicales, y algunas teorías pseudo-filosóficas, producto de muchas madrugadas al pedo divagando juntos.

Habíamos decidido hacer algo para remediar el penoso panorama de las radios uruguayas, donde para encontrar algo razonablemente decente había que pedir milagros.
Ya no se podía escuchar música más allá de lo de moda, no iban quedando programas alternativos, donde escuchar lo que no se escuchara en otro lado.

Esos seríamos nosotros.
Mi amigo conocía alguien que tenía un programa en una FM que le había dicho que había un hueco en un horario no recuerdo si los domingos de noche, o algo por el estilo, y que él podía darnos una mano para entrar.

Alquilamos una consola, juntamos nuestras colecciones de cds, nuestras bandejas, un micrófono, y pasamos un par de tardes haciendo un par de "pilotos" que grabamos en cassettes de cromo, para llevar como muestra.
Nuestra capacidad histriónica dejaba bastante que desear, pero tratándose de un programa centrado en escuchar y hablar de música poco conocida, se disimulaba razonablemente.

Lamentablemente nunca conservé una copia de aquellos "programas", mi amigo las guardó para dárselos a su conocido.
Un par de semanas más tarde aquel "conocido" de mi amigo dejó de trabajar en la radio, y se desvanecieron nuestras pretenciones radiales.

Aquellos cassettes supe que anduvieron circulando en el grupo de atorrantes que estaban en la misma que nosotros, algunos preguntando entusiasmados si finalmente lo haríamos, otros guardando silencio, seguramente para evitar decir alguna crueldad.

Andaba escuchando hoy discos viejos cuando recordé el episodio, quién sabe dónde andarán esas grabaciones, posiblemente ya ninguna copia exista.
Aquel amigo ya no es tal, y de hecho no le veo desde hace más de 10 años.

Uno de los discos que en aquel entonces teníamos como caballito de batalla, era una recién conseguida, (y casi inconseguible) copia de el primer disco de un grupo español nuevo, Héroes del Silencio.
Hoy convertidos en uno de los grupos más exitosos de la historia de la música española, se volvieron a juntar en éste 2007, haciendo una gira por buena parte del planeta, evitando prolijamente nuestras tierras.

Así de ahí, de ese primer disco me dieron ganas de volver a escuchar un par de canciones que dejo aqui en video,
Héroe de leyenda, y Mar adentro.
Éste país se salvó de ternernos a mi amigo y a mí en radio, es algo que todos debieran agradecer al menos una vez al año.






viernes, 14 de septiembre de 2007

Un par de voces ochentosas

En la noche la la nostalgia estuve a punto de poner éste video, y al final opté por algo de rock & roll.
Eurythmics era uno de mis grupos favoritos de pop en los ochenta y tienen dos o tres temas que son clásicos de aquellos años.

Ayer (nada que ver), escribía sobre
champúes y al pasar mencioné el pésimo aviso de Glemo, y recordé que hace años había una publicidad de algún producto de cosmética femenina que tenía ésta canción como música.
Posiblemente Sweet Dreams, o Here Comes The Rain Again son más famosas, pero mi preferida es There Must Be an Angel (Playing with My Heart), sin dudas la que me gusta más como interpretación vocal.


Annie Lennox es quizás una de las mejores voces femeninas del pop de aquellos años, aunque mientras escribía ésto recordé a otra que no le iba en zaga, y a mi me encantaba también, Alison Moyet.
La Moyet quizás no tuvo tanto nombre, aunque junto al maestro Vince Clarke formaría Yazoo (o Yaz), después que éste abandonara Depeche Mode.
Los Yazoo tuvieron algunos temas muy famosos, como Situation o Don't Go, aunque posiblemente sus mejores temas no sean tan populares.
El tema del video es Only You, que sin ser tampoco de los mejores, es suficiente para disfrutar del vozarrón de la Moyet.




sábado, 11 de agosto de 2007

Ultra Seven, Sankuokai y los Power Rangers

No sé en que año la emitieron acá en Uruguay, sé que yo era muy chico.
Según parece la serie salió durante 1967 y 1968 en Japón, y habrá llegado unos años después, siendo la secuela de Ultraman, que yo no recuerdo haber visto.
Fue creo que la primer serie que pudimos ver por éstos pagos del género llamado Tokusatsu.
Dan llegaba a la Tierra buscando a su madre y ya de paso nos defendía de todo tipo de monstruos intespaciales que asolaban al planeta.
Ultra Seven
Cuando las cosas se ponen jodidas el tipo se pone unos lentes especiales que lo transforman en Ultra Seven, o Ultra Siete.
Comentario al margen: creo que en el canal lo anunciaban como "Escuadrón Ultra Siete", pero eso sospecho que era el producto de la creatividad exacerbada del jefe de programación, como la F del Agente 86. Nunca supe por qué acá le decían "Agente F-86" cuando la F no aparecía por ningún lado.

Ultra Seven era un guerrero de 40 metros de altura que luchaba contra los monstruos y usualmente rompía en el proceso toda la ciudad que procuraba defender.
Por suerte esas luchas se desarrollaban en ciudades de insignificante acervo urbanístico o arquitectónico, habría sido terrible perder en cada una de aquellas luchas la torre Eiffel, el Partenón, o la catedral de San Pedro.





Fantasma y Lanzador de Estrellas Unos años después, entrando la década del 80 llegó Sankuokai.
Yo ya estaba grandecito para ver éstas cosas, así que las ví igual, qué remedio.

Hayato y Ryu son los dos héroes de la serie, que transformados en Fantasma y Lanzador de Estrellas, y junto con un simio medio idiota llamado Simon reciben una nave (la Sankuokai), y la misión de custodiar un planeta.

Si bien estilísticamente es diferente a Ultra Seven era imposible que la una no evocara a la otra, sobre todo siendo casi las únicas series japonesas emitidas por aquí hasta entonces.






Ser padre nos da grandes satisfacciones, una de ellas ha sido sufrir de los Power Rangers en alguna de sus acalambrantemente múltiples encarnaciones (Tormenta Ninja o Dino Trueno son un par de las últimas que recuerdo haber visto).
Si bien no son japonesas sino norteamericanas, están hechas procurando seguir con la estética del género Tokusatsu.
De todas formas, y si la memoria no me engaña, éstos últimos son sensiblemente más ruidosos y menos eficaces que sus antecesores.
La casa se llena de uuhh! aahh!! iiiaaa!! oouuu!! uuaaa!!! para casi cualquier actividad que desempeñen, sea ésta matar monstruos, cortar el césped o ir al colegio.
De todas formas se mantiene aquello de defender al mundo rompiendo aproximadamente una ciudad por monstruo, a veces dos.


Power Rangers
Mañana es el día del niño, y al ir a elegir algo con el enano me dí de frente contra los mil y un tipos de Power Rangers y sus plagios, los Loquesea-Rangers, usualmente más baratos.
Si hubieran existido esos muñequitos de Ultra Seven habría pirado.
Aún recuerdo una tarde en que mi madre me preguntó que estaba viendo en la tele:

- estaba mirando Ultra Seven
- y estuvo lindo ?
- sí, luchó con un dinosaurio amarillo
- amarillo ?, y como sabes que era amarillo ?
- porque lo vi !


Luego caí en la cuenta que la tele era blanco y negro (o ella me lo habrá hecho notar), pero obviamente yo lograba transportarme completamente a aquel mundo, hasta hoy me dejo matar diciendo que era amarillo; porque era, era amarillo.

lunes, 16 de julio de 2007

Solo el mar es igual

Ayer de tarde el sol alivió un poco el frío fenomenal de éstos días y nos dejó salir a caminar un rato.
Mi hijo comenzó a hacerme preguntas sobre cómo eran las cosas antes, y así comenzamos hablando de dibujitos y terminé divagando sobre lo que ha cambiado Atlántida desde que la conozco.


La RamblaComencé a venir a pasar los veranos cuando tenía 7 u 8 años, ya hace más de treinta.
El viaje desde Montevideo se me hacía eterno, aunque probablemente eso se debía más a la impaciencia infantil que a la velocidad de los autos o el estado de las carreteras, que han mejorado pero no de manera dramática.
Otras cosas sí han cambiado, quizás la más notable es el paisaje carretero, donde recuerdo que veía hasta vacas; sin dudas de aquel paisaje casi rural no queda nada.

El balneario en sí era mucho más chico, la cantidad de terrenos vacíos era mayor a la de los que estaban construídos (excepto en el centro), y eso daba una cantidad casi ilimitada de espacio para jugar. Nuestra área de juegos se extendía a varias manzanas a la redonda.

La rambla se extendía desde la mansa al Piedra Lisa, a el Aguila no se podía llegar en auto, de hecho no estaba urbanizado y aún estaba el alambrado del campo.
Había que ir por la playa o entre los pinares, y aún se conservaba la "proa" que años después se desmoronaría.

El puentecito del Golf ParkAún no existía la horrible torre de Antel que ahora parece casi un ícono del balneario, ni el inmoral y eternamente inacabado edificio Portofino; el supermercado no era Disco y quedaba en el centro.
No era La Pasiva, sino La Fontaine, y pasábamos en bicicleta por el puentecito del Golf Palace que ahora está en un estado de deterioro que ni a pie nos animaríamos.

Allí detrás iríamos a bailar más de grandes a Manía, aunque también estuvo Project alguna vez, que cambió de local infinitas veces.

El cine estaba frente a la plaza, habían dos casinos ya que aún existía el de AGADU, y se podía jugar al fútbol en la calle durante horas sin que ningún auto interrumpiera el partido.

La playa Mansa tenía bastante más arena, y con mi viejo podíamos caminar hasta el "muelle" de Parque del Plata, donde se concentraban los pescadores de ese balneario.
El Rex funcionaba como hotel, para encender la estufa bastaba con salir a juntar leña durante 20 minutos y nadie vendía piñas en bolsas.

Lo que no cambia, como dice la canción, es el mar, y quizás uno de los atardeceres más hermosos del mundo, al menos del mundo que yo conozco. Atardecer en la Mansa
Según me han dicho, cuando estuvo por aquí filmando Miami Vice, Colin Farrell dijo algo parecido, ojalá casi nadie haya escuchado.

Manteniendo la mala costumbre de imitar a Dolina ilustrando los dichos con alguna canción, viene al caso recurrir entonces al canario Pedro Guerra, que no es de Canelones sino de Canarias aunque merezca ser de aquí.
La canción, Menguante, quizás apropiada para escuchar alguna tardecita de éstas en la mansa.




Menguante


El banco de mármol, la plaza, el velero;
cañones por banda… la casa, el colegio,
el uno en la espalda del breve portero…
ya nada es lo mismo.
Menguaron. Pequeños.

El patio, las flores, el invernadero,
los verdes limones que da el limonero,
la lluvia golpeando el temor de mis sueños…
ya nada es lo mismo.
Menguaron. Pequeños.

Sólo el mar es igual,
profundo y azul:
más grande que yo,
más grande que tú.

La piedra que enjuaga el jersey del invierno,
mis botas de barro, mi espada, mis besos,
la Iglesia espiando el calor de mis juegos…
ya nada es lo mismo.
Menguaron. Pequeños.

El arco que carga el rosal desde el suelo,
la calle que ayer era un campo desierto,
la luz del otoño arañando el espejo…
ya nada es lo mismo.
Menguaron. Pequeños.

Sólo el mar es igual,
profundo y azul:
más grande que yo,
más grande que tú.


Pedro Guerra

miércoles, 27 de junio de 2007

No te mueras nunca Goyo !!!

El golpista Juan Maria BordaberryUn día como hoy, 27 de junio, pero de hace 34 años, en 1973, el hasta entonces presidente Juan María Bordaberry, con el apoyo de las fuerzas armadas disolvía las cámaras legislativas.
A la derecha puede apreciarse mi foto preferida del individuo encargado de tan honorable misión, comenzar una dictadura que se extendería formalmente hasta el 1 de marzo de 1985.

Hay múltiples artículos serios y rigurosos sobre éstos hechos, también hay otros que pretenden serlo sin lograrlo. Yo no pretendo nada, sólo recordar.

Yo tenía por entonces 5 años y poco o nada comprendía.
Fueron unos años de mierda obviamente, pero mi comprensión de lo que ocurría era mínima.
Recuerdo los comunicados por la tele, las listas interminables de fotos de requeridos con aquella marcha militar al comienzo y al fin de los avisos.
Recuerdo a mi madre chistándonos para que la dejáramos escuchar los nombres que allí aparecían, yo ignoraba con que interés.
Recuerdo la noche en que mi viejo volvió a casa con la noticia de que lo habían destituído de facultad, recuerdo que yo no podía entender por qué le habrían echado, posiblemente por hacer algo mal, recuerdo haber pensado "y ahora de qué vamos a vivir ?".

Recuerdo las inscripciones en los muros que nadie me explicaba que querían decir.
Recuerdo a mis viejos quemando decenas y decenas de libros y papeles en el fondo de la casa de mi abuela.
Recuerdo las miradas de reojo de mis viejos por aquel compañero y amigo de escuela que era nieto de un general bastante conocido y que me decía que a ver si yo sabía que era el Frente Amplio, que le preguntara a mis viejos.
Después recuerdo haber comenzado a entender algunas cosas.

Recuerdo las clases de Educación Moral y Cívica, recuerdo a aquel profesor de filosofía que se llamaba Dante y que renunció "para no seguir mintiendole a los gurises".
Recuerdo los cassettes con voces de gente que yo no sabía quién era, recuerdo los discos que había que escuchar bajo porque estaban prohibidos.
Recuerdo el plebiscito para reformar la constitución, y recuerdo que había que votar que NO aunque no salía en ningún lado eso.

Recuerdo a Aparicio Méndez, a Medina, a Rapella, y a tanta basura.
Pero a quien más recuerdo es al Goyo Alvarez, y es al Goyo que va dedicado éste post.

No te mueras nunca Goyo
Quiero desearle muchos años de vida.
Me encanta ver como sigue por allí, sin que nadie se digne a gastar una bala en él.
Me encanta que tenga que ir frente a un juez por las buenas o por las malas.
Me encanta que se ponga nervioso, me encanta su malhumor prepotente cuando los periodistas le preguntan algo.

Me parece gradioso ver cómo se encrespa extrañando aquellos tiempos en que él decidía quien vivía y quien moría, quién podía pensar que cosas y quién no, quién podía trabajar y quién no, quién iba a ver sus hijos crecer y quién no.
Me encanta ver su impotencia.
Me encanta que se desmaye frente al juez, que se "indisponga", que se maree, que se enferme, pero que no se muera, no quiero quedarme sin espectáculo.
Me encanta ver como toda esa pedantería y valentía se hacen humo sin el peso del poder en los pantalones.

Ojalá viva muchos años más.
Ojalá vea a muchos jueces más, ojalá trate de escaparse como una rata de lo inevitable buscando excusas, inventándose enfermedades, muriéndose del susto y de rabia porque le hagan ésto a él, justamente a él.

Me encanta que no vaya a aparecer flotando en el Río de la Plata con un balazo en la nuca.
Ojalá tenga por delante años y años de buena salud.
Hasta el año que viene, y... ¡no te mueras nunca Goyo!

sábado, 23 de junio de 2007

El Cubo Mágico

A partir del post anterior sobre el Caballero Rojo y los tiempos de la infancia estuve pensando en una gran cantidad de personajes, programas de televisión y hasta juguetes que me evocan aquellos tiempos.
No dejan de ser piezas de otro rompecabezas que en cierta manera describen quienes fuimos o cómo transcurrieron nuestros primeros años.

La etiqueta "Rompecabezas" la usé con otro sentido, por eso tomo prestado de una canción de Tabaré Cardozo la idea del Cubo Mágico.
Si bien no es para mí de las mejores canciones de Tabaré, sí se adapta a la idea mejor que otras, y la letra me parece buenísma.


El Rock del Cubo Mágico



Yo soy del tiempo del Cubo Mágico,
del mundialito y el Tony Park;
de los Pampero con suela de plástico
y de la nave de Sankuokai.
Yo soy del tiempo del rock satánico,
la Cicciolina y el Hombre Nuclear;
del tiempo de los Cuatro Fantásticos
y del tablado en el Miramar

Y ahora estoy en una caja de Pandora,
caí en la rueda que no tiene fin.
Mi tiempo es una locomotora
que la maneja un loco arlequín.

Yo soy del tiempo de los mimeógrafos,
del Tiqui-Taca y el cornedbeef;
del tiempo del avión ultrasónico
y de Francéscoli juvenil.
De la mujer de hierro británica,
de Ronald Reagan y de Gorbachov.
yo me tiré por la Alfombra Mágica
y usé los lentes de tridimensión

Y ahora estoy en una caja de Pandora,
caí en la rueda que no tiene fin.
Mi tiempo es una locomotora
que la maneja un loco arlequín.

Yo soy del tiempo de los soviéticos
y de las series sobre Vietman;
del tiempo de los troleys eléctricos
y de Roberto en Murga La.
Yo soy del tiempo del helicóptero
y los desfiles de la Naval;
de militares ricos y prósperos
y cartas pobres cruzando el mar.

Y ahora estoy en una caja de Pandora,
caí en la rueda que no tiene fin.
Mi tiempo es una locomotora
que la maneja un loco arlequín.

Tabaré Cardozo

El Caballero Rojo

-Viste que murió el Caballero Rojo ?
Esa frase se habrá repetido miles de veces en los últimos días por éstas latitudes.
En realidad quien falleció a los 72 años ha sido Humberto Reynoso, que fue quien le dió vida al personaje.
La noticia francamente me pegó muy mal, me dejó una cierta tristeza en principio difícil de explicar.
Titanes en el Ring fue en mi infancia mi programa preferido, y el Caballero Rojo mi ídolo.
Yo volaba de bronca cuando perdía alguna pelea (aunque casi nunca perdía), para mí estaba claro que el Caballero Rojo era el mejor de todos.
En casa fue un cásico, la cama de dos plazas de mis padres era el ring, yo por supuesto era el Caballero Rojo, mi contrincante, mi hermano, encarnaba a un gladiador inventado por él pero igualmente temible: "El Bebito".


Salado !
Hay alguna historia clásica sobre como hicimos puré buena parte de mobiliario en aquellos combates plagados de patadas voladoras y revoleos varios.

Para la época los Titanes en el Ring tenían un merchandising poco habitual.
Hoy día cualquier macaco de dos pesos tiene su alfajor, sus chicles, sus camisetas, y hasta una película.
En aquel entonces, primeros años de los 70s tal cosa no estaba tan extendida.
De todas formas habían unos alfajores que traían una medalla de plástico de los Titanes, y por supuesto el LP con las canciones que hasta hoy día hacen que se nos piante algún lagrimón. Creo recordar que también hubo algún álbum de figuritas.

Luego todo eso queda atrás casi sin darse uno cuenta cómo, como tantas cosas; pero cada tanto sale en medio de una charla boluda alguna frase tipo "te acordás del Mercenario Joe?", "a mí me gustaba el gitano Ivanoff y la música con que entraba", o el infaltable tarareo... "koreano, koreano, déjale un huesito sanooooo".

Hoy, más de 30 años más tarde me entero que falleció éste señor y aunque hasta ahora ni sabía su nombre me entristece, como si de un tío querido se tratara.
Supongo que porque es un símbolo, supongo que porque con él se ha ido para siempre una parte de nuestra infancia, una parte de nuestros buenos ratos, y sin dudas, casi toda nuestra inocencia.