Mientras hace frío salgo a hacer ejercicio bastante abrigado, pero cuando empieza el calor la ropa cambia. Menos bolsillos donde guardar cosas, y como el mp3 player lo llevo aunque vengan degollando, tengo que eliminar las llaves que molestarían en el bolsillo de las bermudas. Así que he optado por dejarlas en casa, del lado de afuera.
A mi derecha está mi llavero, se llama Hortencia. Las llaves van colgadas del cuello como un cascabel. Entrar a casa es sencillísimo, hay que quitárselas y entrar, una papa.
Y nada, eso; que hace calor, mucho calor. Estoy con toda la casa abierta tratando de concentrarme en la base de datos, PHP y demás nimiedades mientras el enano está en el fondo tirado en la reposera disfrutando de la falta de deberes.
La página de meteorología dice que hay 17 grados. Obviamente un rasgo de humor de nuestros meteorólogos, no puede haber menos de 25. Estoy sólo con unas bermudas e igualmente muy acalorado, y encima se acabó la Coca (Cola, claro). A medida que avanza el día me voy haciendo la cabeza con que si sigue así a la noche hago la cena afuera, en la parrilla.
No quiero ser mufa, así que ni pienso comprar nada hasta que anochezca, pero ya falta menos y el calor sigue. Es inútil tratar de pensar en condicionales, bucles ni tablas. Por mi pobre cerebro desfilan morcillas, mollejas y tiras de asado. Ta, mal, mal, se me está pudriendo el mate mal.
Ya el daño está hecho, ya lo dije, ya lo conté, así que seguro que ahora se nubla todo, llueve y yo puedo volver a concentrarme en el trabajo. Obviamente se puede comer un asado escuchando trance, hip hop, tecno, metal, punk, etc. Pero agarra mejor gusto con alguna guitarra criolla. Y las mejores a mi gusto siempre fueron las del maestro Zitarrosa. Encima con la Milonga de Ojos Dorados, ufff, ...volá cantando a buscarla, y si llegás a encontrarla.. Ya está, destrozo, esta noche asado, guitarras, falta un tinto y... y chau
Bueno, se acabó, después de superar la barrera de las 150 entradas se me acabaron los temas. Ya está, no me acuerdo de nada más que quiera contar, nada que quiera sacar (hablamos figuradamente, ya saben), nada sobre lo que filosofar, ninguna torpeza digna de ser relatada... resumiendo, se terminó. No se me ocurre nada más.
Ando pensando en cerrar el blog o dar un dramático giro temático. He meditado seriamente sobre qué hacer que sea original, porque no quiero copiar a nadie. Estoy tentado de poner canciones traducidas del ruso, griego, sueco, árabe, alemán, etc. Del inglés no porque ya existe. El problema es que no sé ninguno de esos idiomas.
La otra posibilidad es dedicarme a la poesía. Tenía enormes posbilidades en ese rubro, pero por alguna razón todos los sonetos que acuden a mi mente empiezan inexorablemente con "Ayer pasé por tu casa...etc". Así que de momento dejaré ese proyecto en stand by para más adelante. Tengo un par que vienen por el lado de "En el cielo las estrellas, ...", pero bueno, los tengo que pulir un cacho, porque no se construye una carrera literaria con eso, aunque hay algunos escritores que la vienen haciendo toda con bastante menos.
Sopesé incursionar en el mundillo de las artesanías. Pero sería una competencia desleal contra quienes ya están en eso y se verían repentinamente en desigual lucha contra mi archiconocida destreza manual. Por otra parte cuando comencé a hacer una lista de las cosas que sabía hacer con las manos me dí cuenta que me daba un cacho de vergüenza decirlas acá.
Estuve a un tris de encaminarme pues hacia una temática que domino holgadamente, la de los consejos para el hogar. Un blog entregado en cuerpo y alma a aconsejar a los inútiles sobre las minucias de la vida doméstica para facilitarles la existencia. Estaba planificando ya varios temas "con gancho", pero justo se me comenzó a inundar el baño, y en el fragor de la lucha se partió la sopapa, justo antes de caer, y sólo pude agarrarme de la cortina del duchero, que ha quedado irreconocible la pobre. En consecuencia no tengo tiempo para andar perdiendo en un blog de ese tipo, que los inútiles se las arreglen sin mí por un tiempo más al menos.
Al final me calenté y le pedí a mi hermano (conocido en el bajo mundo como "el darki" y que tiene un blog mucho más canchero que éste), que se mandara el gesto de traducir una canción que puse hace un par de días acá. Y aunque no lo puedan creer me dio bola!, el resultado pueden verlo en el Cuervo Negro, pero ya me dio excusa para hacer éste post de agradecimiento. Es una canción de The Cult que me encanta, Sweet Salvation. Yo más o menos sabía por dónde venía la letra, de hecho amago a cortarme las venas cada vez que la escucho, pero la traducción me ha dado razones de mucho más peso. Gracias negro.
También anduvimos sacando fotos, quería algunas con el enano. Así que cuando fuimos a fotografiar la azalea de mi vieja (al fondo de la foto), aprovechamos la bolada para retratarnos a dúo. Esas imágenes que metimos en uisqui !!, que como cualquiera sabe, es el hermano bobo de éste blog, pero dedicado a las fotos.
Qué mas ? Nada, digan que es divino en los comments (porque es verdad ¬¬), yo voy a seguir pensando a qué me voy a dedicar.
Me gustaría recordar para hacerle justicia a la fuente, dónde escuche aquello de: "el problema no es decir estupideces, el problema es decirlas con énfasis". Tiene su cuota de razón, mal que bien todos alguna vez decimos cosas torpes o equivocadas con mayor o menor asiduidad. Pero hay sujetos que las dicen adornadas por un tono de trascendentalismo, solemnidad, o pretendida sapiencia, que a la postre transforman una tontería en una burrada digna de recuerdo.
No pretendo aludir a los visionarios que arriesgaron pronósticos como que volar era imposible con cualquier artefacto mas pesado que el aire, o el que calculó el mercado potencial de computadores en quizás 5 ó 6 máquinas como máximo para todo el mundo. Tampoco recordaremos al que dijo que con los Beatles no pasaba nada, ni al que profetizó que los aviones jamás tendrían aplicación militar.
Todos esos genios han pasado a la historia por sus grandes burradas y bien merecido lo tienen. Pero los hay más modestos, el sabelotodo de familia, el que se la sabe lunga en el grupo de amigos, el informadísimo compañero de clase o de trabajo. Nunca pasarán a la historia sus nombres, pero ayer recordando el viaje de arquitectura, al ver la foto que adjunto, vino a mi mente un episodio que merece por lo menos una mención.
Acabábamos de recibir la camioneta con la que recorreríamos Europa, saliendo de París, y regresando más de 5 meses después. Se trataba de una Peugeot Boxer azul oscuro.
De los 8 integrantes 4 seríamos los "conductores titulares" por tener ya experiencia de algunos años, habían dos que no manejaban y dos que habían sacado la libreta de conducir para viajar, y lo harían, dada su inexperiencia, en caso de absoluta necesidad.
En la puerta del hotel (donde sacamos la foto), cargamos el equipaje, pusimos la bandera de Peñarol en la ventana de atrás, y nos aprestamos a salir. Comenzaría conduciendo alguien de quien ya he hablado en la entrada titulada "Pollo Punk". Lamentablemente antes de subir al vehículo decidió improvisar un didáctico speach... - alguien ha manejado algo tan grande alguna vez ?, preguntó mirando la Peugeot con suficiencia - no,contestamos todos más o menos a coro - bueno les voy a explicar, dijo como si le hablara al seleccionado nacional de retardados mentales, es igual a cualquier auto, sólo que más largo. Saben cuál es el truco ? - cuál ?, preguntamos embolados deseando arrancar de una buena vez - el secreto es al doblar... dar las curvas bien abiertas, si cuidan eso van a ver que no hay problemas. (Todo este petit discurso con cara de "no me aplaudan que no es pa' tanto" y cejas levantadas.)
Bueno, después de eso nos subimos a la camioneta ilusionados, arrancamos con nuestro experto en vehículos largos al volante, y en la primer esquina, la esquina del hotel, chocamos contra un auto estacionado al intentar doblar a la derecha.
Bajamos, miramos los daños (eran pocos), lo miramos a él con cara de algo que no era admiración, y salimos volando de París, no fuera que algo nos demorara el viaje.
Como es costumbre en éste blog, ilustraremos la entrada con alguna canción alusiva (o no) al tema. En ésta ocasión se trata de uno de mis grupos preferidos de los 80s y 90s, Depeche Mode, y ya que la idea de éste post es invitar a los maximalistas y pomposos a ahorrar saliva, lo hacemos con "Enjoy The Silence", de "Violator", discazo de los DM salido en 1990. Sin dudas la canción tiene connotaciones más interesantes en otros contextos, pero bueno, ésto no es más que una excusa para incluírla, como siempre.
Enjoy The Silence
Words like violence Break the silence Come crashing in Into my little world Painful to me Pierce right through me Can't you understand Oh my little girl
All I ever wanted All I ever needed Is here in my arms Words are very unnecessary They can only do harm
Vows are spoken To be broken Feelings are intense Words are trivial Pleasures remain So does the pain Words are meaningless And forgettable
All I ever wanted All I ever needed Is here in my arms Words are very unnecessary They can only do harm
Hoy el enano cumplió 9 años. Quién habría podido adivinar que las cosas serían así ?. Quién habría adivinado que nueve años más tarde estaríamos en éste punto, que tendríamos en la mochila todo lo que nos ha tocado vivir en tan poquito tiempo. Tan poquito para mí, una vida para él. Cómo adivinar cuántas veces la cagué, cuántas acerté ? Quién habría podido suponer que nueve años más tarde seríamos solo él y yo ? Lo único que sé con certeza es que todo el camino hasta acá valió la pena sólo para estar hoy con él.
De amor y de casualidad es una de mis canciones preferidas de Jorge Drexler. Apareció en el disco Llueve en 1998, año en que nació el enano. Además que musicalmente me parece una linda canción, la letra me parece totalmente compartible, más allá de los detalles personales. Irremediablemente escucharla me remite al enano, desde siempre.
De amor y de casualidad
Tu madre tiene sangre holandesa, yo tengo el pelo sefaradí, somos la mezcla de tus abuelos y tu, mitad de ella y mitad de mí.
El padre de tu madre es de Cádiz, mi padre se escapó de Berlín, yo vengo de una noche de enero, tu vienes de una siesta en Madrid.
Tu madre vino a aquí desde Suecia, la mía se crió en Libertad, tu madre y yo somos una mezcla, igual que tú, de amor y de casualidad, igual que tú, de amor y de casualidad.
Tu madre tiene los ojos claros, yo un tatarabuelo de Brasil, yo soy del sur de Montevideo, y tu mitad de allá y mitad de aquí.
En este mundo tan separado no hay que ocultar de donde se es, pero todos somos de todos lados, hay que entenderlo de una buena vez.
Tu madre se crió en Estocolmo, la mía al sur de Tacuarembó; tu madre y yo vinimos al mundo, igual que tú, porque así lo quiso el amor, igual que tú, porque así lo quiso el amor.
Ayer de tarde el sol alivió un poco el frío fenomenal de éstos días y nos dejó salir a caminar un rato. Mi hijo comenzó a hacerme preguntas sobre cómo eran las cosas antes, y así comenzamos hablando de dibujitos y terminé divagando sobre lo que ha cambiado Atlántida desde que la conozco. Comencé a venir a pasar los veranos cuando tenía 7 u 8 años, ya hace más de treinta. El viaje desde Montevideo se me hacía eterno, aunque probablemente eso se debía más a la impaciencia infantil que a la velocidad de los autos o el estado de las carreteras, que han mejorado pero no de manera dramática. Otras cosas sí han cambiado, quizás la más notable es el paisaje carretero, donde recuerdo que veía hasta vacas; sin dudas de aquel paisaje casi rural no queda nada.
El balneario en sí era mucho más chico, la cantidad de terrenos vacíos era mayor a la de los que estaban construídos (excepto en el centro), y eso daba una cantidad casi ilimitada de espacio para jugar. Nuestra área de juegos se extendía a varias manzanas a la redonda.
La rambla se extendía desde la mansa al Piedra Lisa, a el Aguila no se podía llegar en auto, de hecho no estaba urbanizado y aún estaba el alambrado del campo. Había que ir por la playa o entre los pinares, y aún se conservaba la "proa" que años después se desmoronaría.
Aún no existía la horrible torre de Antel que ahora parece casi un ícono del balneario, ni el inmoral y eternamente inacabado edificio Portofino; el supermercado no era Disco y quedaba en el centro. No era La Pasiva, sino La Fontaine, y pasábamos en bicicleta por el puentecito del Golf Palace que ahora está en un estado de deterioro que ni a pie nos animaríamos. Allí detrás iríamos a bailar más de grandes a Manía, aunque también estuvo Project alguna vez, que cambió de local infinitas veces.
El cine estaba frente a la plaza, habían dos casinos ya que aún existía el de AGADU, y se podía jugar al fútbol en la calle durante horas sin que ningún auto interrumpiera el partido.
La playa Mansa tenía bastante más arena, y con mi viejo podíamos caminar hasta el "muelle" de Parque del Plata, donde se concentraban los pescadores de ese balneario. El Rex funcionaba como hotel, para encender la estufa bastaba con salir a juntar leña durante 20 minutos y nadie vendía piñas en bolsas.
Lo que no cambia, como dice la canción, es el mar, y quizás uno de los atardeceres más hermosos del mundo, al menos del mundo que yo conozco. Según me han dicho, cuando estuvo por aquí filmando Miami Vice, Colin Farrell dijo algo parecido, ojalá casi nadie haya escuchado.
Manteniendo la mala costumbre de imitar a Dolina ilustrando los dichos con alguna canción, viene al caso recurrir entonces al canario Pedro Guerra, que no es de Canelones sino de Canarias aunque merezca ser de aquí. La canción, Menguante, quizás apropiada para escuchar alguna tardecita de éstas en la mansa.
Menguante
El banco de mármol, la plaza, el velero; cañones por banda… la casa, el colegio, el uno en la espalda del breve portero… ya nada es lo mismo. Menguaron. Pequeños.
El patio, las flores, el invernadero, los verdes limones que da el limonero, la lluvia golpeando el temor de mis sueños… ya nada es lo mismo. Menguaron. Pequeños.
Sólo el mar es igual, profundo y azul: más grande que yo, más grande que tú.
La piedra que enjuaga el jersey del invierno, mis botas de barro, mi espada, mis besos, la Iglesia espiando el calor de mis juegos… ya nada es lo mismo. Menguaron. Pequeños.
El arco que carga el rosal desde el suelo, la calle que ayer era un campo desierto, la luz del otoño arañando el espejo… ya nada es lo mismo. Menguaron. Pequeños.
Sólo el mar es igual, profundo y azul: más grande que yo, más grande que tú.