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martes, 6 de noviembre de 2007

Ritmo lento

Mis entradas últimamente se han espaciado de manera poco habitual.
No encuentro tiempos ni temas para explayarme por aquí.
Ando con pocas ganas de recordar, mi humor es razonablemente bueno, mi necesidad de postear alguna entrada de esas "catárticas" es casi nula, no me han ocurrido cosas especialmente graciosas o pintorescas, no me he hecho millonario ni planeo hacerlo próximamente, resumiendo, no hay nada que yo necesite decir aquí, y para eso es éste blog desde un comienzo: para decir lo que necesite decir.
Y es que estoy pasando unos buenos tiempos.

Tuve una etapa bastante negra en la vida, que en ciertos pasajes reflejé aquí, aunque es básicamente bastante anterior siquiera a la idea de tener un blog.
Cuando pude escribir sobre ciertas cosas fue cuando no ví la vida ya tan negra.
Sin embargo tampoco puedo decir que estuviera pasando el mejor momento de mis casi cuatro décadas de vida.
Una de las cosas que me ha mantenido bastante a resguardo todo este tiempo es la sensación de estar regresando del infierno, nada puede ser peor que lo que ya pasé, nada debería ponerme demasiado nervioso ya.
Más allá de algunos problemas, algunas pérdidas, algunas tristezas y enojos, nada parecía suficiente para tirarme al piso si lo ocurrido no lo había logrado.
En algún momento he dicho que mi umbral de dolor posiblemente había quedado más alto de lo habitual.
Vi y sentí cosas que ojalá no me hubiera tocado ver ni sentir, y resistí la tentación de mandar todo a la mierda, sea por dureza o por cobardía no lo sé.
Simplemente ocurrió.

Y un día comencé a escribir éstas cosas para mí, tratando de evitar ser truculento, ni cursi, ni sensiblero, ni de hacerme el mártir o el fenómeno.
Traté de simplemente relatar unos sucesos y unos sentimientos desde dentro de mi cabeza, sin grandes respuestas ni grandes preguntas, con enormes inseguridades y muy asiduamente con un desencanto por la vida supongo por pasajes bastante patente.
He escrito cosas mientras lloraba, aún procurando que el texto lo disimulara lo más posible, siempre me irritó la posibilidad de inspirar lástima o algún sentimiento similar, y también lo he hecho entre carcajadas idiotas por el ridículo en el que me ponía en ocasiones.

En algún momento, ignoro cómo, dejé de ser el único que leía lo que yo escribía.
Ignoro qué pudiera movilizar a otros a hacerlo, yo no estoy seguro que leería mi blog si no fuera mío para ser honesto, creo que no lo leería lisa y llanamente.
En éste punto comencé a plantearme si no me estaba exponiendo demasiado, si no estaba cayendo en alguna suerte de exhibicionismo que no era originalmente el objetivo.
Porque a partir de lo que yo pueda escribir aquí la gente puede forjarse una idea, cercana o totalmente equivocada de las cosas que me ocurren.
Me he planteado si tiene sentido continuar o no, y concluí que lo haría mientras continuara de alguna forma disfrutándolo, tratando de hacer de cuenta que sigo siendo el único que leerá éstas cosas.

Y a santo de qué toda ésta perorata ?
No mucho, o quizás si.
Es la primera vez desde que comencé éste blog que me siento bien, tranquilo, cosa que me parecía virtualmente impensable meses atrás.
Quizás por eso no escriba mucho éstos días.
Seguramente ya volveré a tener ganas otra vez de decir cosas y las diré aquí, como hasta ahora, cuando pueda.


La canción va con cualquier excusa, imaginen la que les guste.
A mi me gusta, he andado canturreándola, y tiene una letra que dice un par de cosas que suscribo. A buenos entendedores...
Siempre voy a volver a Calamaro, es de mis artistas preferidos, y ésta no es de sus canciones más conocidas, pero debería.



No Sé Olvidar


Quisiera que el amor dure cinco minutos
aunque sea el único dolor merecido
Los inocentes somos culpables siempre.
Quién dijo como tenía que ser todo
por qué no podía ser a mi modo
que la libertad sea divina.

Porque el amor te espera en la esquina
y el dolor te espera en cualquier lado
ya no quiero mi aliento oxidado solo para mí.

Que alguien me diga lo que tengo en el pecho
y me lo saque de mala manera
no es agradable la espera, cualquiera que sea.
Podría confesarte todo sin problema
también olvidarme de mi pasado
bailo mejor acostado y no sé olvidar.

Porque el amor te espera en la esquina
y el dolor te espera en cualquier lado
ya no quiero mi aliento oxidado solo para mí.


Andrés Calamaro

lunes, 24 de septiembre de 2007

No me nombres

sábado, 19 de mayo de 2007

Yo quiero !

Andres Calamaro y Fito Cabrales Andrés Calamaro y Fito & Fitipaldis van a hacer 4 conciertos en España y luego amenazan con hacer una gira por Latinoamérica.
Son a mi entender lo mejor en castellano por éstos días, y por varios cuerpos de ventaja.

Todavía ni se sabe qué países tocará esa gira, pero me temo que tal como es costumbre seremos prolijamente ignorados, y obvio, ya sin saber nada me estoy poniendo de mal humor.

Creo que el último recital que vi en vivo fue a Manu Chao o Lou Reed, ni recuerdo el orden porque fueron el mismo fin de semana, pero fue hace fácil 5 años.
Desde entonces no han habido visitas que me muevan demasiado el piso.

Hace pocos meses comenzó a hablarse de que se volvía a reunir otro de mis grupos preferidos, Héroes del Silencio.
Finalmente se confirmó y también hacen gira por Latinoamérica, pero parece que nosotros estamos en otro continente, porque acá no caen ni para hacer escala en Carrasco y cambiar de avión.

Y que no me vengan con el mercado chico y la mar en coche, que entre tocar acá y tocar en Córdoba estando por éstas latitudes no me vengan que hay diferencias, si van a estar en Guatemala, ni que fuera la meca del rocanrol ¬¬.

En fin, sigo despotricando, y más vale que por lo menos graben un disco de la gira, para los giles que nos lo perderemos seguro.

domingo, 17 de diciembre de 2006

Crímenes Perfectos

AnkhEn 1996, y en Egipto, me enteré de qué cosa era un Ankh.
Nos dirigíamos al Gran Bazar de El Cairo en excursión con la intención de agenciarnos algunos souvenirs con los que al regreso impresionar a la familia, mientras el guía nos describía algunos objetos que encontraríamos y su significado, y nos adoctrinaba sobre la mejor forma de conseguir buenos precios.

Perfectamente conciente de mi absoluta incapacidad para poder regatear con éxito absolutamente nada, escuché con poco interés, mientras miraba por la ventanilla, cómo aquel tipo dedicaba parte de su didáctica charla a la "llave de la vida".
Media hora después me veía extendiéndole a un vendedor 10 dólares por un par de aquellas crucecitas de plata por el mero hecho de poder pagarlas, y por cierto, sin haber intentado conseguir un precio mejor pese a aquellos 'útiles' consejos del guía.
No tenía muy claro a quién regalaría éstas "llaves de la vida", quizás una a cada una de mis primas; al llegar resolvería.

Al regreso olvidé regalarlas a alguna persona (o quizás no lo olvidé), y allí quedaron unos meses, pasando de un cajón a otro de mi dormitorio, y de una casa a otra luego.

Volvieron a aparecer unos años después.
Yo ya me había casado hacía algún tiempo, pero tanto ella como yo conservábamos pedazos de nuestras vidas anteriores desconocidos para el otro, algunos de ellos en forma de objetos guardados en cajitas de esta o aquella mitad del ropero.
Y en una limpieza, de esta mitad del ropero, saltaron los Ankh junto con los recuerdos de aquel viaje, siempre mencionado con extrema cautela por haber sido hecho con mi anterior pareja, y la pareja anterior siempre es un tema jodido, donde cualquier asomo de nostalgia asociado a ella puede acabar en batalla campal.

Se los mostré mientras relataba el significado que tenían aquellas cruces tan particulares, y sobre todo como habían llegado a manos de un ateo redomado como yo.
Nos habíamos casado sin iglesia, ni compromiso, ni alianzas, ni nada, simplemente nos casamos.
Y al verlas ella propuso usarlas a modo de unas alianzas que solo nosotros dos reconoceríamos como tales, "ya que son dos, y son idénticas"....

Así aquellos souvenirs se transformaron en un símbolo de unión entre nosotros; o al menos eso debían ser para dos personas no demasiado afectas a ningún sentimiento místico.
Nos las quitábamos para dormir porque pinchaban, en especial si la noche era agitada, y finalmente con el tiempo ambas volvieron de manera casi definitiva a un cajón, esta vez separadas, una a cada lado de la cama.

Pasaron tiempos buenos y luego malos.
Un día estando ella muy enferma, mientras buscaba ropa que no le quedara demasiado grande a su menguada talla, se encontró con su Ankh, y colgándoselo del cuello me dijo.. "por qué no usás el tuyo?".
Yo creí entender el significado de aquella pregunta, y volví a usarlo a partir de entonces todo el tiempo, quitándomelo únicamente para dormir, y sólo a veces, ya que las noches ya no eran demasiado agitadas.

Fue el único objeto que decidí conservar en recuerdo a ella, mi mitad de aquel símbolo de unión, el único objeto realmente importante que me acompañó cuando cambié de casa y de ciudad para poder seguir viviendo sin ella, cosa que aún intento.

Sentiste alguna vez lo que es
tener el corazón roto,
sentiste a los asuntos pendientes volver
hasta volverte muy loco...

Hace muchísimo calor hoy, así que salí a sentarme al jardín a tomar un whisky, mirar la noche, fumar sin parar, y escuchar "El Regreso", de Calamaro.... y entonces recordé aquel Ankh, el mismo que diez días después de mudarme a esta casa me robaron por olvidarlo en la mesa de luz, por no llevarlo puesto por única vez aquel día en que salí apurado.
Rompieron dos rejas y un vidrio de mi recién estrenada nueva casa para llevarse únicamente dos objetos, uno de ellos el irremplazable Ankh.

Sin saber por qué justamente hoy ese recuerdo me salta a la cabeza cada pocos minutos, dejé el whisky en el piso y entré a escribir ésto a pesar del calor, y es que Calamaro no me deja tranquilo...

si resulta que sí,
si podrás entender
lo que me pasa a mi ésta noche,
ella no va a volver
y la pena me empieza a crecer
adentro,
la moneda cayó por el lado de la soledad
y el dolor.

Ya puedo volver a por mi whisky allá afuera, a tratar de convencerme una vez más que no se trataba más que de un objeto de 5 dólares, de un souvenir barato para turistas que compré hace más de 10 años.
O mejor aún, pensar en cualquier otra cosa.
El calor es insoportable, un poco de lluvia no vendría mal.