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martes, 16 de octubre de 2007

Que digan lo que quieran

Tres veces estuve en París, dos veces en el 96 durante el viaje de Arquitectura, y una en el 98 en la luna de miel que dividimos entre la ciudad luz y Ginebra.
Todo el mundo debería poder ver Paris al menos una vez en la vida, será quizás la ciudad más hermosa del mundo. Sé que no soy original al decir ésto, no hay problema.
Sumando las visitas habré estado allí cerca de dos meses, lo que la hace la ciudad de Europa donde pasé más tiempo.
No puedo evitar recordarla con cariño, pasé buenos momentos allí.



El sábado pasado tuve una noche bastante particular, y anduve escuchando discos viejos.
Tengo algo más de 500 cds de audio, sin contar los de mp3, lo que implica que hay discos que pasan a veces años sin ser escuchados completos, pese a que la música me acompaña prácticamente todo el día.
Por allí pasó entre otros un español que admiro profundamente, Carlos Cano, fallecido en el 2000.
Cuando de él comenzó a sonar A Paris, como cada vez que la escucho mi mente se va sola hacia Montmartre o Pigalle, es inevitable.

Obviamente he resultado un blogger bastante obsesivo, y claro, tomé nota mental: "voy a contar alguna anécdota de Paris y poner la canción de Cano".
Tengo costumbre de atar alguna historia a alguna canción, porque sí nomás, porque muchas veces el desencadenante son esas canciones, como en ésta ocasión.


Cuando los tipos andamos con una mina en la cabeza se complica pensar en algo más.
Yo soy conciente que me repito y me pongo monotemático, hablar de París era una buena para ventilarse, aunque a veces no se puede.
De alguna forma la mente, bastante retorcida en mi caso al menos, se las ingenia para relacionar unos y otros temas de manera por demás caprichosa.

La canción de Carlos Cano es un homenaje a la Piaf, y allí menciona a "Theo Sarapo, el oso de trapo que amaba a una diosa".
No tengo que decir que me encantó esa imagen, esa sensación de asimetría de un muñeco de trapo enamorado de una diosa me pareció que en ocasiones uno se siente así.
Asumí que se trataría de una alusión a algún cuento infantil o algo por el estilo, y me puse a buscar quién es Theo Sarapo para redondear mi "imagen mental", y dí con una historia que no conocía.



Edith Piaf era ya una mujer de 47 años, consagrada internacionalmente.
Había tenido múltiples romances que la prensa daba a conocer tal como ahora hacen las revistas de chismes.
Un día apareció con un tipo de 26 años, muy pintún, un peluquero griego que se llamaba Theo Lambukas. Ella le llamaba "Theo Sarapo", que en griego significa "te amo", y sería el nombre por el que se le conocería.
Cuando se casaron se rumoreó que el interés del joven era aprovecharse de la fortuna y la fama de la Piaf, muy envejecida para su edad.
Un año y un día después ella murió del cáncer que la aquejaba, y él, Theo Sarapo fue el único heredero de la famosa cantante.
El desapareció de la vida pública durante mucho tiempo, mientras se le acusaba de haberse casado por interés, y sin responder a aquellas acusaciones.
La verdad recién se supo cuando murió, lo único que heredó aquel tipo fueron las enormes deudas de la esposa, deudas que fue pagando una a una, y al acabar de hacerlo, se suicidó.


Personalmente no sabía de éste personaje hasta ahora.
Y más allá de la anécdota, que es bastante triste por cierto, me dejó pensando en cuántas estupideces dice la gente sin saber de lo que habla a veces.
Y hay quien sale a desmentir las falsedades, le crean o no, y hay quien se calla y se ocupa de lo importante, sabiendo que está haciendo lo correcto, y que digan lo que quieran.




A Paris


Paris, la vie c'est jolie
Paris, la vie c'est comme ça
canta una sombra en París
por las calles de Pigalle.
Rosa de negro perfil,
abren las flores del mal
dejando sobre París
comme un souvenir
de fiebre y cognac.

Cuando la noche convierte
suspiro en serpiente
muerde la manzana.
Bajo la luz de la luna
de amor la cintura,
se quema en la llama.
Como usted comprenderá, monsieur,
ritmo de vida infernal:
la espina de esta canción
con el corazón
a París se irá.

A Paris
a Paris mon coeur s'en va.
A Paris
a Paris j'avais vingt ans.
A Paris
a Paris c'est tout, c'est toi.
Al son del acordeón
se abraza el amor
con la soledad.

Allez venez vous Milord
Allez venez vous madame
Ecoutez cette chanson,
es primavera en Pigalle.
Y hay que vivir y reír
y hay que reír y soñar,
que aquí no hay nada mejor
para el corazón
que amar y olvidar.

La vida color de rosa.
El amor de un loco
y una mariposa.
La historia de Theo Sarapo
el oso de trapo
que amaba a una diosa.

No pierda el tiempo en sufrir
hay que aprender a volar.
Olvide, viva feliz
que sólo en París
se puede olvidar.

A Paris
a Paris mon coeur s'en va.
A Paris
a Paris j'avais vingt ans.
A Paris
a Paris c'est tout, c'est toi.
Al son del acordeón
se abraza el amor
con la soledad.

Carlos Cano

domingo, 7 de octubre de 2007

Mas vale tarde...

Hoy fue el cumpleaños de mi madre, bueno, en realidad ayer, 6 de octubre.
Hace algunos minutos llegué de su casa donde conmemoramos festejamos su cumpleaños número XX.
Como estoy en las nubes no se me pasó por la cabeza hasta ahora hacer una entrada en el blog sobre el tema, y aunque me rompa los huevos aunque parezca curioso se le ha ocurrido a mi
cuñada y no a mí la idea.
Y yo que creía que el de las buenas ideas era yo.
Por supuesto no me ha quedado más alternativa que la de plagiarla vilmente, ya sabemos que éste es un mundo cruel.
De todas formas le hemos avisado, "te voy a copiar" le dije, mientras esquivaba diversos objetos arrojadizos que se estrellaban contra la pared a mis espaldas.
En realidad es mentira, se lo ha tomado de lo más normal, o sea, sin lanzarme nada (creo).

Bueno, así que, mamá:


Feliz Cumpleaños !!


Para compensar mi falta los voy a aburrir deleitar con una estúpida divertida anécdota.
Andaba yo haciendo mi viaje de arquitectura, habiendo partido con una premisa ineludible, traer algunos discos.
A mi hermano algunos de Cat Stevens, a mi viejo algo de jazz, y a mi vieja música mexicana.
Pasé por México y compré varios, justo coincidió con la muerte de una famosa cantante, Lola Beltrán, por lo que por todos lados se escuchaban sus canciones de manera casi excluyente.

Al continuar por Estados Unidos teníamos por costumbre al llegar al hotel donde estuviéramos ver algo de TV, y normalmente hay algún canal latino, al menos en las grandes ciudades.
En una de esas apareció un videoclip de un tipo (mexicano a todas luces) que yo no conocía y apenas lo ví pensé, "esto le va a gustar".
La canción se me pegó de inmediato y me gustó la voz y la forma de cantar.
Al día siguiente le compraba el CD, y hace un rato lo recordábmos juntos, allí está junto a muchas decenas más de discos, pero éste con una etiquetita con mi nombre y la fecha.
Para homenajear entonces a la vieja, acá va el video y la letra de aquella canción, de Alejandro Fernández, Como quien pierde una estrella.

Como siempre a alguien va dedicada la musiquita.
En éste caso a la vieja, claro.
Pero ya que estamos, y vista la canción elegida, dedicada también a las estrellas que perdimos en el camino.
Un beso, o dos (más vale tarde que nunca).




Como quien pierde una estrella


Te quiero,
lo digo como un lamento,
como un quejido que el viento
se lleva por donde quiera.
Te quiero,
qué pena haberte perdido
como quien pierde una estrella
que se le va al infinito
ay, ay

Quiero que se oiga mi llanto,
como me dolió perderte
después de quererte tanto
ay!, después de quererla tanto,
diosito dame consuelo
para sacarme de adentro
esto que me esta matando
ay ay ay, ay!

Te quiero,
lo digo como un lamento,
como un quejido que el viento
se lleva por donde quiera
te quiero,
que pena haberte perdido
como quien pierde una estrella
que se le va al infinito
ay, ay

Quiero que se oiga mi llanto,
como me dolió perderte
después de quererte tanto
ay! después de quererla tanto,
diosito dame consuelo
para sacarme de adentro
esto que me esta matando
ay ay ay, ay!


Alejandro Fernández

sábado, 1 de septiembre de 2007

En boca cerrada

Me gustaría recordar para hacerle justicia a la fuente, dónde escuche aquello de: "el problema no es decir estupideces, el problema es decirlas con énfasis".
Tiene su cuota de razón, mal que bien todos alguna vez decimos cosas torpes o equivocadas con mayor o menor asiduidad.
Pero hay sujetos que las dicen adornadas por un tono de trascendentalismo, solemnidad, o pretendida sapiencia, que a la postre transforman una tontería en una burrada digna de recuerdo.

No pretendo aludir a los visionarios que arriesgaron pronósticos como que volar era imposible con cualquier artefacto mas pesado que el aire, o el que calculó el mercado potencial de computadores en quizás 5 ó 6 máquinas como máximo para todo el mundo.
Tampoco recordaremos al que dijo que con los Beatles no pasaba nada, ni al que profetizó que los aviones jamás tendrían aplicación militar.

Todos esos genios han pasado a la historia por sus grandes burradas y bien merecido lo tienen.
Pero los hay más modestos, el sabelotodo de familia, el que se la sabe lunga en el grupo de amigos, el informadísimo compañero de clase o de trabajo.
Nunca pasarán a la historia sus nombres, pero ayer recordando el viaje de arquitectura, al ver la foto que adjunto, vino a mi mente un episodio que merece por lo menos una mención.

Acabábamos de recibir la camioneta con la que recorreríamos Europa, saliendo de París, y regresando más de 5 meses después.
Se trataba de una Peugeot Boxer azul oscuro.

De los 8 integrantes 4 seríamos los "conductores titulares" por tener ya experiencia de algunos años, habían dos que no manejaban y dos que habían sacado la libreta de conducir para viajar, y lo harían, dada su inexperiencia, en caso de absoluta necesidad.

En la puerta del hotel (donde sacamos la foto), cargamos el equipaje, pusimos la bandera de Peñarol en la ventana de atrás, y nos aprestamos a salir.
Comenzaría conduciendo alguien de quien ya he hablado en la entrada titulada "Pollo Punk".
Lamentablemente antes de subir al vehículo decidió improvisar un didáctico speach...

- alguien ha manejado algo tan grande alguna vez ?, preguntó mirando la Peugeot con suficiencia
- no, contestamos todos más o menos a coro
- bueno les voy a explicar, dijo como si le hablara al seleccionado nacional de retardados mentales, es igual a cualquier auto, sólo que más largo. Saben cuál es el truco ?
- cuál ?, preguntamos embolados deseando arrancar de una buena vez
- el secreto es al doblar... dar las curvas bien abiertas, si cuidan eso van a ver que no hay problemas.

(Todo este petit discurso con cara de "no me aplaudan que no es pa' tanto" y cejas levantadas.)

Bueno, después de eso nos subimos a la camioneta ilusionados, arrancamos con nuestro experto en vehículos largos al volante, y en la primer esquina, la esquina del hotel, chocamos contra un auto estacionado al intentar doblar a la derecha.


Bajamos, miramos los daños (eran pocos), lo miramos a él con cara de algo que no era admiración, y salimos volando de París, no fuera que algo nos demorara el viaje.


Como es costumbre en éste blog, ilustraremos la entrada con alguna canción alusiva (o no) al tema.
En ésta ocasión se trata de uno de mis grupos preferidos de los 80s y 90s, Depeche Mode, y ya que la idea de éste post es invitar a los maximalistas y pomposos a ahorrar saliva, lo hacemos con "Enjoy The Silence", de "Violator", discazo de los DM salido en 1990.
Sin dudas la canción tiene connotaciones más interesantes en otros contextos, pero bueno, ésto no es más que una excusa para incluírla, como siempre.


Enjoy The Silence



Words like violence
Break the silence
Come crashing in
Into my little world
Painful to me
Pierce right through me
Can't you understand
Oh my little girl

All I ever wanted
All I ever needed
Is here in my arms
Words are very unnecessary
They can only do harm

Vows are spoken
To be broken
Feelings are intense
Words are trivial
Pleasures remain
So does the pain
Words are meaningless
And forgettable

All I ever wanted
All I ever needed
Is here in my arms
Words are very unnecessary
They can only do harm

Depeche Mode

jueves, 23 de agosto de 2007

Azuquita !!

Decidimos hacer el trayecto Los Angeles - San Francisco con calma, recorriendo la costa de California y perdiendo una noche más para dormir por el camino.

Debido a esa demora, cuando llegamos a San Francisco descubrimos que no podíamos encontrar alojamiento, los casi 200 integrantes del grupo de viaje habían acabado con las pocas piezas que quedaban disponibles en los hoteles que llevábamos como referencia.
Obviamente habían en la ciudad camas de hotel disponibles, pero en un rango de precios inaccesible a nosotros.


Lo normal es antes de salir de acá recolectar información de alguien que haya viajado en los años anteriores, y pasen algunos trucos, sitios fuera de itinerario dignos de verse, hoteles y campings bien ubicados, o de buen precio, donde comer bien y barato en tal o cual país, etc.
Bueno, nosotros habíamos hecho los deberes, pero todos nuestros datos no sirvieron de nada, no habían camas, nos habían ganado de mano por demorar un día más en llegar.

Así que ya de noche y resignados volvimos a salir de la ciudad a buscar moteles al costado de las carreteras de acceso, en las afueras.
Allá conseguimos uno de razonable aspecto y buen precio y nos quedamos allí tres días, hasta encontrar lugar libre en el centro.
Cada mañana íbamos a la ciudad, recorríamos todo el día, y regresábamos a la noche.
El único lugar donde agenciarse cigarrillos y algo para comer era una estación de servicio que estaba enfrente, cruzando la carretera, y que tenía una autoservicio 24horas.
El lugar, sin ser tenebroso, tampoco parecía ideal para andar solos, un entorno suburbano no demasiado turístico.
Ya al llegar pudimos ver un par de personajes de esos que parecen salidos de alguna road movie, motoqueros montados en motos enormes, tipo Harley Davidson, de aspecto poco amistoso.
En los alrededores de San Francisco fue donde vimos más, aunque en las carreteras habíamos cruzado algunos.

Cuando los encargados de hacer la primer compra en aquel autoservice regresaron, uno de ellos, el Negro (era su apodo, no su color) llegó babeando, "fa! la morocha que atiende ahí enfrente no sabés lo que es...!".
Al día siguiente fui con él a buscar algo que desayunar y ví que efectivamente era una mujer muy atractiva.
- ésta es latina, no ?, la cara la vende, dijo
- tiene que ser, contesté en voz baja

Efectivamente los rasgos parecían delatarla, pelo negro, ojos oscuros, piel trigueña, boca grande, latina, sin dudas.
No tenía nada de raro, en la costa este los latinos parecían haberse adueñado de Nueva York, y en la costa oeste veníamos de Los Angeles, donde uno dudaba si alguien hablaba inglés.
Sin embargo habían algunos latinos que parecían no querer hablar español, y eso nos resultaba antipático; "más realistas que el rey" decíamos.

Al ir a pagar el negro ya no pudo contenerse más:
- como te va ?
- sorry ?

Mal comienzo, era de las que o no sabían o no querian hablar español, seguramente lo segundo.
El Negro no se iba a dar por vencido sin luchar:
- como te llamás ?
(cara de desconcierto)
- que cual es tu nombre...?

Olvidé mencionar que el Negro en inglés no sabía decir ni yes.
Durante tres días el Negro rebotó contra el muro impenetrable de una latina que no quería hablar español.
Cada vez que íbamos probaba algo diferente...

- che, las galletitas dónde están ?
(nada)

- no te hagás que vos sos más latina que yo ...
(silencio)
- che negro, capaz que no habla...
- no ves que sí, que se hace la boluda, si ayer hasta se rió cuando le hice un chiste...

Comenzó a irse malhumorado cada vez que nos atendía ella, era un tema de amor propio, en inglés nos seguía la charla, en español ni jota.
Para colmo de males cuando ella no estaba había un tipo, muy corpulento, a todas luces latino también, que de primera nos contestó en español.
Especulamos sobre que sería el marido y que el Negro volvería a Montevideo con la cabeza y el cuerpo en cajitas diferentes.
Finalmente nos mudamos a un hotel en el centro y aquella frustrada conquista latina del Negro fue rápidamente olvidada.

Apenas recordamos la cara de aquella morocha preciosa, la sonrisa (socarrona?) ante los intentos del Negro para sorprenderla desprevenida con una respuesta en español que la delatara, y aquel aroma que había en el local, aroma que nunca habíamos sentido ninguno de los 4.

Un mes más tarde sentíamos aquel olor a cada paso, en cada esquina, en cada calle, en el hotel, en todas partes.
- che, te acordás de aquella mina de San Francisco ?
- seee, en cuanto olí esto me acordé
- sí, yo también jajaja
- que burro que sos Negro...
- sí claro, porque vos sabías
- no, no sabía jajaja, pero sos un burro igual...

Estábamos en Nueva Delhi, India, que ciertamente, está llena de morochas que no hablan ni jota de español, claro, como la de San Francisco.







miércoles, 8 de agosto de 2007

El Vietnam

Uno de tantos clichés del cine de Hollywood es el de los veteranos de la guerra de Vietnam. El protagonista en el transcurso de la película, tarde o temprano tendrá algún diálogo "profundo" que comenzará con un "recuerdo aquella prostituta de Saigón...", o "cuando llegaban los Viet Cong...", o directamente "cuando estuve en Vietnam...".
No importa demasiado cuál sea el tema que se esté tratando, de una forma u otra le remitirá a su experiencia en Vietnam.

En los últimos años se han actualizado esas referencias a "el golfo". Esto se debe básicamente a que los personajes deberían ser demasiado viejos para seguir hablando de Vietnam y es bien sabido que los viejos no son taquilleros.

Pero no tenía intención de hablar de cine, ni de geopolítica, ni siquiera estuve en Vietnam ni es probable que alguna vez vaya.

Previo al viaje de arquitectura, en alguna crisis existencial sobre si ir o no, si valdría la pena el esfuerzo, una arquitecta que había viajado recientemente nos dijo que ni lo dudáramos, que la experiencia nos marcaría de por vida, y estuvo largo rato dándonos ánimos y argumentos.
- Y van a ver como después les queda el Vietnam, yo todavía tengo el Vietnam, finalizó la charla, aludiendo al mencionado cliché cinematográfico.
Fue de esas frases que uno no olvida y que el tiempo trae una y otra vez a la memoria por lo certeras.

Yo algo de eso ya había sufrido en carne propia como víctima, mi viejo había hecho el viaje dos veces, una como estudiante y otra como docente, lo que hacía dos Vietnams.
Las anécdotas de ambos viajes las escuchamos mi hermano y yo miles de veces cada una, podemos relatarlas como si hubiéramos estado allí.
Hasta hoy es materia de bromas, basta que uno de los dos diga "...cuando estuve en Tokyo en el año..." para que ambos nos riamos a dúo.
el viaje
Hace ya varios meses se cumplieron los 10 años desde que regresé del viaje.
En mi generación fuimos 180 personas durante 300 días, recorriendo el mundo, pasando por más de un centenar de ciudades en más de 20 países.

Eso deja un tendal de episodios graciosos, tristes, indignantes o absurdos sobre las cuestiones más diversas.
Pero sobre todo deja una colección de recuerdos recurrentes imposible de borrar ni disimular, como una marca, transformándonos en esos pelmazos que en medio de cualquier charla dicen "cuando estuve en Tokyo...".

Podría esperarse de alguien que sufrió tan molesta costumbre que se cuidara de no mudar de víctima en victimario, evitándole a los amigos o familiares las repetidas anécdotas del viaje. Pero hay un inconveniente, he descubierto en éstos años que si bien sabemos que somos un pelmazo, no nos importa lo más mínimo.

No hay misericordia alguna. Posiblemente suspirarán o reirán a nuestras espaldas mientras repetimos por milésima vez el cuento del borracho de Glasgow, la japonesa del tren a Osaka, o el de aquella prostituta del hotel de Moscú.
Pero no podemos evitarlo, no vamos a dejar de hacerlo una y otra vez hasta que salgamos de viaje por última vez.

sábado, 9 de junio de 2007

Pollo Punk

Voy a llamarlo el Pollo simplemente para no nombrarlo.
Por qué pollo ?, bueh, por buscar un nombre que dé una idea sobre su fortaleza anímica y cualidades intelectuales a quienes no le conocieron.
Pero por qué pollo y no cucaracha o gusano ?, porque no tengo ganas de llamarle de otra forma.
También por un episodio... bueh, ahí vamos...

Recién comenzábamos el viaje, y acomodándonos en el hotel de Washington planificábamos el recorrido que haríamos en coche en los días siguientes hacia Nueva York.
Era de noche, teníamos hambre, y el personaje en cuestión miró por la ventana y dijo... "y si cruzamos a comer al Pollo Amigo ?".
Cuando nos asomamos pudimos comprobar que enfrente no había ningún local de pollos amigos sino de pollo frito, Kentucky Fried Chicken (fried, friend, who cares?).

Así que por eso le diré Pollo de aquí en más; podría decirle Pollo Amigo, en aquel entonces éramos amigos o yo lo creía al menos, pero ya no, así que será Pollo a secas.

Alrededor de 4 meses más tarde llegamos a Berlín, la relación venía deteriorándose notablemente debido a algunos conflictos de liderazgo en el grupo.
Alquilamos un apartamento muy lindo en un barrio que según nos informaron era considerado algo "bohemio", y se notaba, la fauna que lo poblaba era bastante pintoresca.

En todo el viaje no habíamos podido concurrir a ningún concierto de música pese a que teníamos toda la intención, llegábamos demasiado tarde o demasiado temprano a cada ciudad donde había algún concierto de interés.
Pero una noche el Pollo entró excitadísimo al apartamento gritando, "Social Distortion !, mañana toca Social Distortion acá a un par de cuadras !!".
Obviamente de los 8 de aquel grupo, él y yo éramos los únicos interesados en esa música, y pese a las disputas no íbamos a dejar pasar esa oportunidad.

Y allá fuimos, a la noche siguiente el Pollo y yo a mezclarnos con una nube de punks que abarrotaban el local.
Al entrar nos separamos, me acomodé en un lugar en que viera bien y me puse a cantar y saltar con el resto de la gente cuando comenzó el toque.

Al rato siento que me empujan... alguien se me arrima, molesto, era el Pollo, que se me pegó de una manera inusual, mientras miraba nervioso para todos lados.

Que pasa ?, pergunté en medio del pogo, los gritos, la distorción, y el caos ruidoso del local.
Pah, no sé, me dice el Pollo nervioso... yo estaba tratando de encontrar un lugar donde se viera bien, y se me arrimó un pelado grande, y me empezó a acariciar la cara por acá (dijo acariciándose la barbilla a modo de explicación) y a decirme cosas...
- Que cosas te dijo ?, pregunté
- Yo que sé !!, me hablaba en alemán, no entendí un carajo pero me olió mal..
- Y?
- Y nada, salí rajando y justo te ví, ahora no creo que se arrime...

Miré alrededor, aquello estaba lleno de pelados, ninguno preocupantemente grande, ni preocupantemente hostil, ni tan siquiera sospechosamente cariñoso, y seguí saltando como todos, con el Pollo asustado bajo el ala.

Social Distortion - Cold Feelings



miércoles, 24 de enero de 2007

Mafiosos nosotros ?

Spanish... ¡mafia! repetía el turco.

Habíamos llegado a la frontera Griego-Turca en la madrugada, aún de noche y ya pasaba la media mañana y aquel tipo seguía desarmando nuestra camioneta mientras decía cosas en una mezcla de turco con un pésimo inglés de las que únicamente entendíamos eso: Spanish...¡mafia!
Estaba claro que nos daba una suerte de explicación por aquél recibimiento tan poco amistoso hacia unos turistas, y más claro estaba que nuestra explicación no le había convencido.

Para ser honestos nuestra explicación pese a ser absolutamente cierta resultaba bastante inverosímil.
De donde veníamos ?
De Atenas, nosotros 6 habíamos salido la noche anterior hacia Estambul con la firme convicción de completar aquel recorrido de más de mil kilómetros en esa noche que ya acababa.
Ahhh, éramos griegos ?
Pues no, éramos uruguayos, o sea, de un pequeño país que medio mundo no sabe dónde queda, por lo que no hay más remedio que explicar "en Sudamérica, entre Brasil y Argentina"; resumiendo... sudacas !
Así que Argentina... y por que en una camioneta con matrícula francesa ?
ufff otra vez a repetir la historia que siempre era recibida con miradas incrédulas.
Argentinos no, uruguayos! Somos de un grupo de casi 200 uruguayos que estudiamos arquitectura, hacemos una rifa cada año y con el dinero ganado salimos a dar la vuelta al mundo, alquilamos camionetas en Francia y pasamos 6 meses recorriendo Europa por tierra... por qué nos miran así ??
- Pasaportes ? mmm México, Estados Unidos, India, Rusia, República Checa, Egipto ?

- Han estado muy ocupados jejeje... que vienen a hacer a Turquía ?
- Turismo joder!! We are tourists !!!
- jejeje, si si si, Spanish... ¡mafia!
- No, spanish no, Uruguay !

Es sumamente frustrante decir la verdad y que nadie la crea, especialmente cuando el idioma no ayuda en lo más mínimo.
Cierto es que nuestro aspecto distaba bastante del de un lord inglés, pero vamos, ¡que forma de recibirnos!, hacía casi una hora que estábamos allí tratando de contestar preguntas cuando aparecieron con un aparatito que no sin cierto orgullo nos hicieron saber que era nuevo.
Estaba claro que lo estrenarían con nosotros, aún estaba en la caja.
Consistía en una especie de manguera que según supimos después tenía una pequeña cámara en el extremo.
Y así, ante nuestra somnolienta mirada comenzaron a desarmar diferentes partes de la camioneta intruduciendo aquella manguera y mirando en un monitor el interior.
Era claro que soñaban dar el golpe del siglo contra el narcotráfico...6 sudacas en una Peugeot Boxer francesa, que venían de lugares sospechosos, con vaya a saber que intenciones.

Calculo que estuvimos allí unas 4 horas, los tipos no se daban por convencidos, aquellos desprolijos con esa ridícula historia que ni un niño se creería tenían que traerse algo raro entre manos.
- Che... no nos están creyendo nada, me parece.

- See, no traemos nada ilegal no ?
...
- Ajá !!! que es esto ??
- Yerba, para tomar mate, yerba!
- Hierba!! ajá!
- No, no, puta madre...
- negro, cebale un mate a éste tarado a ver si entiende que es porque se debe creer que es fumo
- it´s tea, it´s like tea, to drink.... mate !!
Ya habíamos tenido el mismo problema en Suiza donde le metieron el hocico a aquel pastor alemán en el paquete de yerba mientras se miraban de reojo porque el perro no reaccionaba... También en el aeropuerto de Hong Kong... los rioplatenses deberíamos hacer una campaña para explicarle al mundo que esas hojitas verdes picaditas no son nada ilegal.
Aquello no se fumaba, se tomaba..
- no, no, no es una pipa, es una bombilla y un mate...
- negro !!! dale un mate carajo !!

Casi 4 horas de aquella payasada !
LLegamos a Estambul pasado mediodía con un calor de los mil demonios, muertos de sueño, y con un humor de perros.
Afortunadamente los días siguientes justificaron el viaje sobradamente.

Una semana después volvimos a encontrarnos con el resto del grupo para continuar el itinerario prestablecido.
Varios habían decidio hacer aquél mismo recorrido, y por supuesto, nadie había tenido el más mínimo problema al cruzar la frontera, pasaportes..., gracias..., buen viaje...
Está claro, aquellos aburridos guardias fronterizos recibieron aquella simpática camarita que había que probar..., y un rato después llegamos los conejillos de indias.



domingo, 17 de diciembre de 2006

Crímenes Perfectos

AnkhEn 1996, y en Egipto, me enteré de qué cosa era un Ankh.
Nos dirigíamos al Gran Bazar de El Cairo en excursión con la intención de agenciarnos algunos souvenirs con los que al regreso impresionar a la familia, mientras el guía nos describía algunos objetos que encontraríamos y su significado, y nos adoctrinaba sobre la mejor forma de conseguir buenos precios.

Perfectamente conciente de mi absoluta incapacidad para poder regatear con éxito absolutamente nada, escuché con poco interés, mientras miraba por la ventanilla, cómo aquel tipo dedicaba parte de su didáctica charla a la "llave de la vida".
Media hora después me veía extendiéndole a un vendedor 10 dólares por un par de aquellas crucecitas de plata por el mero hecho de poder pagarlas, y por cierto, sin haber intentado conseguir un precio mejor pese a aquellos 'útiles' consejos del guía.
No tenía muy claro a quién regalaría éstas "llaves de la vida", quizás una a cada una de mis primas; al llegar resolvería.

Al regreso olvidé regalarlas a alguna persona (o quizás no lo olvidé), y allí quedaron unos meses, pasando de un cajón a otro de mi dormitorio, y de una casa a otra luego.

Volvieron a aparecer unos años después.
Yo ya me había casado hacía algún tiempo, pero tanto ella como yo conservábamos pedazos de nuestras vidas anteriores desconocidos para el otro, algunos de ellos en forma de objetos guardados en cajitas de esta o aquella mitad del ropero.
Y en una limpieza, de esta mitad del ropero, saltaron los Ankh junto con los recuerdos de aquel viaje, siempre mencionado con extrema cautela por haber sido hecho con mi anterior pareja, y la pareja anterior siempre es un tema jodido, donde cualquier asomo de nostalgia asociado a ella puede acabar en batalla campal.

Se los mostré mientras relataba el significado que tenían aquellas cruces tan particulares, y sobre todo como habían llegado a manos de un ateo redomado como yo.
Nos habíamos casado sin iglesia, ni compromiso, ni alianzas, ni nada, simplemente nos casamos.
Y al verlas ella propuso usarlas a modo de unas alianzas que solo nosotros dos reconoceríamos como tales, "ya que son dos, y son idénticas"....

Así aquellos souvenirs se transformaron en un símbolo de unión entre nosotros; o al menos eso debían ser para dos personas no demasiado afectas a ningún sentimiento místico.
Nos las quitábamos para dormir porque pinchaban, en especial si la noche era agitada, y finalmente con el tiempo ambas volvieron de manera casi definitiva a un cajón, esta vez separadas, una a cada lado de la cama.

Pasaron tiempos buenos y luego malos.
Un día estando ella muy enferma, mientras buscaba ropa que no le quedara demasiado grande a su menguada talla, se encontró con su Ankh, y colgándoselo del cuello me dijo.. "por qué no usás el tuyo?".
Yo creí entender el significado de aquella pregunta, y volví a usarlo a partir de entonces todo el tiempo, quitándomelo únicamente para dormir, y sólo a veces, ya que las noches ya no eran demasiado agitadas.

Fue el único objeto que decidí conservar en recuerdo a ella, mi mitad de aquel símbolo de unión, el único objeto realmente importante que me acompañó cuando cambié de casa y de ciudad para poder seguir viviendo sin ella, cosa que aún intento.

Sentiste alguna vez lo que es
tener el corazón roto,
sentiste a los asuntos pendientes volver
hasta volverte muy loco...

Hace muchísimo calor hoy, así que salí a sentarme al jardín a tomar un whisky, mirar la noche, fumar sin parar, y escuchar "El Regreso", de Calamaro.... y entonces recordé aquel Ankh, el mismo que diez días después de mudarme a esta casa me robaron por olvidarlo en la mesa de luz, por no llevarlo puesto por única vez aquel día en que salí apurado.
Rompieron dos rejas y un vidrio de mi recién estrenada nueva casa para llevarse únicamente dos objetos, uno de ellos el irremplazable Ankh.

Sin saber por qué justamente hoy ese recuerdo me salta a la cabeza cada pocos minutos, dejé el whisky en el piso y entré a escribir ésto a pesar del calor, y es que Calamaro no me deja tranquilo...

si resulta que sí,
si podrás entender
lo que me pasa a mi ésta noche,
ella no va a volver
y la pena me empieza a crecer
adentro,
la moneda cayó por el lado de la soledad
y el dolor.

Ya puedo volver a por mi whisky allá afuera, a tratar de convencerme una vez más que no se trataba más que de un objeto de 5 dólares, de un souvenir barato para turistas que compré hace más de 10 años.
O mejor aún, pensar en cualquier otra cosa.
El calor es insoportable, un poco de lluvia no vendría mal.